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La marca checa presentó en el Salón de Ginebra su nuevo todo terreno light, que auna un tamaño contenido, de 4,2 metros con una amplia capacidad de hasta 1.760 litros de maletero
Carlos Miquel
Hay que reconocer que el primer gran logro de este nuevo Skoda, que llegará a nuestro mercado en septiembre es su nombre, Yeti. Una identidad que nos remite a un monstruo misterioso, blanco, que vive en montañas recónditas y deja huellas que triplican el pie del ser humano. Es sinónimo de miedo para los niños y de aventura y campo para los mayores. En realidad, es una leyenda urbana, que es lo que aspira a convertirse este SUV (todo terreno light) compacto. Con unas dimensiones recortadas, de 4,2 metros y una estética campera, su objetivo es acaparar las ventas de los Nissan qashqai, Fiat Sedicio Suzuki SX4.
El aspecto práctico es uno de los más conseguidos de este modelo, que se aprovecha de la plataforma del Octavia para tener una buena habitabilidad y maletero. Con las formas cúbicas de su parte trasera y todos los asientos abatidos puede llegar a ser una auténtica minifurgoneta para adentrarse a la búsqueda del misterioso hombre de las nieves. Su capacidad máxima es de 1.760 litros de volumen. En el capítulo de motorizaciones también está servido. Se inicia con el 1.2 turbo de gasolina y 105 CV, disponible sólo en dos ruedas motrices. El 2.0 diésel de 110 CV puede ser de dos o de cuatro ruedas motrices. Y el resto son obligatoriamente 4x4, un 1.8 TSI de 160 CV y dos TDI más de dos litros en versiones de 140 y 170 CV. En el futuro se incorporará la opción de cambio automático DSG. Ahora queda sólo por saber su precio, que puede convertirle en un misterioso modelo a la altura de su nombre o un rotundo éxito. Tal y como esté el mercado, para triunfar deberá estar más cerca de los 20.000 que de los 30.000 euros. Veremos.