Tu guía de fotografía digital
Aprende qué es y para qué sirve el estabilizador de imágenes, con él conseguirás sacar fotografías a velocidades más bajas y librarte de las odiosas trepidaciones de tu pulso
Miguel Michán
21/11/2007
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El estabilizador de imagen es un dispositivo que detecta la fuerza y dirección del movimiento de la cámara y lo compensa en la dirección opuesta para ayudarnos a conseguir imágenes libres de trepidaciones. Como ya vimos en el artículo sobre la velocidad de obturación cuanto mayor es la longitud focal de un objetivo, mayor también es la velocidad que debemos utilizar para que no nos salgan las fotos borrosas. Decíamos que, como norma general, debíamos seleccionar una velocidad igual o superior a la longitud focal elegida, pero gracias a los estabilizadores de imagen, podemos saltarnos esta regla y disparar a velocidades más bajas de lo normal sin comprometer la nitidez de nuestras fotografías aun disparando a pulso con teleobjetivos.
Actualmente podemos encontrar esta función tanto en las cámaras compactas de gama alta como en los objetivos réflex profesionales de las principales marcas (los IS de Canon y los VR de Nikon) y algún que otro cuerpo (como la Sony A100 o las Olympus E-510 y E-3), siendo uno de los factores que más influyen en su precio. Utilizarlo no tiene ningún misterio ya que es esencialmente automático si bien debéis saber que conviene desconectarlo cuando utilizamos el trípode y que algunos permiten elegir entre dos modos de funcionamiento: normal, que estabiliza el movimiento en todas las direcciones, y barrido, que solo lo hace sobre el eje vertical permitiéndonos seguir a un sujeto en movimiento.
Existen un buen número de situaciones en las que un objetivo o cámara con estabilizador pueden sernos de gran utilidad. Desde el ya mencionado uso de teleobjetivos (que amplían la imagen y las vibraciones en la misma proporción) hasta la fotografía nocturna o en interiores, pasando por casos más específicos como la toma de fotografías desde superficies en movimiento (un tren, un barco...) o en posturas inestables que no nos permiten sujetar la cámara con firmeza. Sin embargo, para terminar, recordar que el estabilizador compensa nuestros movimientos, no los de los demás, por lo que si disparamos a una velocidad de 1/30 seg. a nuestro hijo dando saltos por la habitación conseguiremos una nítida fotografía del cuarto con una especie de mancha borrosa a la que antes llamábamos hijo.