fotografía digital
Todo sobre los puntos de enfoque y cuando utilizarlos.
Miguel Michán
Ahora que ya domináis los modos de enfoque automático y el bloqueo del enfoque ha llegado el momento de profundizar en los puntos de enfoque y cómo utilizarlos. Como su nombre indica, estos puntos son utilizados por el AF para enfocar o más exactamente, para apuntar a la zona donde se encuentra el motivo que queremos enfocar. Podemos dejar que la cámara los seleccione automáticamente (poco recomendable) o seleccionarlos manualmente nosotros mismos.
Habitualmente no todos los puntos tienen la misma precisión o sensibilidad, especialmente cuando utilizamos objetivos con una abertura máxima por debajo de f/2,8 (como f/4), lo que constituye uno de los motivos por los que, como ya os he comentado en varias ocasiones, la mayoría de fotógrafos terminan decantándose por utilizar el punto central en detrimento de todos los demás. Sin embargo, el motivo que queramos fotografiar rara vez se encuentra precisamente en el centro y aunque gracias al bloqueo del enfoque podemos reencuadrar hasta conseguir la composición deseada. Existe una excepción a tener muy en cuenta: aquellas tomas en las que el sujeto se encuentra a una distancia muy corta y queremos utilizar diafragmas muy abiertos.
¿Que queremos fotografiar un paisaje seleccionando una apertura de diafragma de f/5,6 o menos (f/8, f/11...) donde todos los elementos se encuentran a cierta distancia? Ningún problema, utilizamos el punto central y listo. ¿Que vamos a hacer un retrato con una apertura de f/2,8 para conseguir un bonito fondo desenfocado? Pues entonces será mejor que escojas el punto de enfoque más próximo al motivo para evitar modificar el encuadre todo lo posible. Resulta que bajo estas condiciones el foco se vuelve crítico y al reencuadrar desplazamos el plano provocando cierta pérdida de nitidez que puede dar al traste con la foto. El modo más sencillo de entender el origen de este problema es que estiréis un brazo al frente (cuya longitud vendría a ser la distancia focal) y lo mováis de derecha a izquierda frente a vosotros describiendo un arco (y no un plano) con la punta de vuestros dedos (que serían la zona enfocada).
El problema de reencuadrar se suele notar a partir de f/2,8 y aunque con aperturas inferiores a f/4 empieza a desaparecer, podríamos establecer como "aperturas seguras" aquellas por debajo de f/5,6, en las que podemos volver a recomponer sin muchos miramientos. Al final, la solución definitiva es dedicarle el suficiente tiempo al sistema de selección de puntos de enfoque de nuestra cámara de modo que podamos sentirnos suficientemente cómodos modificándolo constantemente sin ni tan siquiera apartar la mirada del visor (donde, dependiendo del modelo de vuestra cámara, también aparecerán representados). ¡A practicar!