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Formatos gráficos

Ventajas e inconvenientes del formato RAW

Conviértete en un experto y descubre todo lo que el negativo digital puede aportar a tus fotografías

MIGUEL MICHÁN

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Diferentes posibilidades del RAW

Diferentes posibilidades del RAW - Foto: Miguel Michán

Empecemos por el principio: cuando hacemos una fotografía con una cámara digital, la luz es captada por un sensor que la traduce a valores digitales que un procesador se encarga de filtrar aplicando una serie de ajustes de saturación, tono, temperatura de color, contraste y nitidez entre otros; para finalizar almacenando la imagen en un archivo de la tarjeta de memoria. Estos ajustes varían sensiblemente de una marca y modelo a otro, y aunque algunos pueden ser modificados hasta cierto punto desde el menú de configuración de la cámara, los cambios solo afectarán a las fotografías que tomemos a partir de ese momento (y no a las que ya hayamos realizado).

El formato RAW, disponible en la inmensa mayoría de réflex digitales y en un selecto grupo de compactas, ofrece una alternativa al guión descrito en el párrafo anterior, permitiéndonos saltarnos la fase de ajuste y almacenar toda la información captada por el sensor sin que sufra apenas manipulación alguna. ¿Ventajas e inconvenientes de esto? En seguida lo vais a entender...

LO BUENO

- Ningún tipo de pérdida de calidad. A diferencia del formato RAW, las imágenes en JPEG utilizan un algoritmo de compresión con pérdida que les permite ocupar un menor espacio. Lamentablemente, esto también significa que la imagen que obtenemos no es exactamente igual a la que teníamos antes de comprimirla. Por otro lado, el formato JPG utiliza 8 bits por canal frente a los 12 bits del RAW (que se eleva a 14 o 16 en determinadas cámaras), limitando el rango dinámico de la imagen (explicado de un modo muy simple, el número de tonos que podemos encontrar en ella).

- Realizar los ajustes a posteriori. Como podréis imaginar, las cámaras no aplican todos esos ajustes de los que os hablaba antes sin ningún motivo. Todos ellos son necesarios para conseguir que la imagen final tenga el aspecto que buscamos, pero con el RAW podemos aplazar todas estas decisiones al momento en el que nos sentemos en el ordenador y podamos ver en una pantalla de dimensiones bastante más considerables como afectan al resultado. En esencia, los programas de procesado RAW (las aplicaciones con las que revelamos el negativo digital) nos permiten ajustar: - Balance de Blancos y Temperatura de Color. Cuando abrimos un RAW vemos la imagen según el balance que tenia la cámara en el momento de hacer la foto, pero podemos modificarlo a nuestro antojo para corregirlo o lograr un efecto más creativo. El balance automático de la mayoría de las cámaras puede equivocarse con relativa frecuencia bajo determinadas circunstancias dando como resultado tonos demasiado fríos (azulados) o cálidos (rojizos).

- Contraste y Saturación. Del mismo modo, al abrir un RAW también vemos la imagen según los parámetros de contraste y saturación definidos por la cámara, pero estos ajustes no han alterado la información captada si no que solo se utilizan para la representación. Por eso, somos libres de modificarlos a nuestro antojo sin degradar la calidad de la imagen.

- Exposición. Esta es claramente la mayor ventaja de cuantas nos ofrece el formato RAW. Lo que vemos no es únicamente lo que hay, si no que gracias al mayor rango dinámico de la imagen, tenemos la capacidad de recuperar la información de unos 5 o 6 pasos de diafragma, es decir, que podremos corregir la exposición de nuestras fotos aclarando las que nos salieron subexpuestas o recuperando el detalle de las que sobreexpusimos.

- Reducción de ruido. Los sensores modernos tienen unos niveles de ruido bastante reducidos pero como nunca es suficiente, la mayoría de aplicaciones de procesado RAW nos permiten definir el nivel de reducción de ruido que utilizaremos. Muy alto en imágenes tomadas en condiciones pobres de luz y muy bajo o ninguno cuando no sea necesario.

- Máscara de Enfoque y Filtro Anti-Moiré. Estos son dos de los procesos que más afectan a la calidad final de la imagen, y en las cámaras, ambos suelen estar definidos en un punto intermedio entre la nitidez más rabiosa que solemos buscar para un paisaje y la suavidad que nos permita ocultar las imperfecciones de la piel en un retrato. El moiré por su parte consiste en una trama que puede surgir en zonas donde existen líneas muy cercanas entre sí como las fibras de un tejido y que las cámaras tratan de evitar filtrando la imagen de un modo más o menos agresivo. Pues bien, con el RAW podemos definir el grado de enfoque a nuestro antojo según cada caso, conservando una mayor calidad de la imagen gracias a que los algoritmos anti-moiré que incorporan las aplicaciones de procesado pueden ser mucho más avanzados gracias a la mayor potencia de los ordenadores.

- Más potencia para el procesado. Los algoritmos que incorpora cualquier cámara para procesar la información captada por su sensor están limitados en pos de la velocidad de disparo y reacción de la propia cámara. En cambio, cuando el proceso lo realiza un ordenador y un software con mucha más potencia (y sin que tengamos ningún problema en esperar unos segundos) estos algoritmos pueden ser mucho más complejos y avanzados.

- Tan fácil como copiar y pegar. Una característica fundamental en cualquier aplicación de procesado que se precie es la de permitirnos copiar los ajustes realizados sobre una foto para aplicarlos automáticamente a todas las demás. Esto es realmente útil y acelera el proceso una barbaridad cuando trabajamos con fotografías realizadas bajo las mismas condiciones.

- Conserva los originales. Cuando terminados de realizar todos los ajustes necesarios, tan solo nos queda guardar el resultado en JPEG o TIFF. Sin embargo, si en un futuro aparecen nuevos programas más avanzados o mejoramos nuestras propias habilidades, solo tenemos que volver a procesar de nuevo el RAW original. Definitivamente el apodo de "negativo digital" no podía ser más apropiado.

LO MALO

- Gran tamaño. Un problema claro de los archivos RAW es que al contener toda la información en bruto sin ningún tipo de compresión (o en algunos casos, con diversos sistemas de compresión sin pérdida) poseen un tamaño considerablemente superior al de los archivos JPEG lo que acarrea dos consecuencias: el número de fotografías que podremos realizar en una misma tarjeta será menor; y la velocidad y número de disparos en ráfaga se verán penalizados respecto al otro formato (al menos en la mayoría de cámaras actuales y muy especialmente en las más asequibles).

- Tiempo de revelado. El JPEG representa la inmediatez. Salvo que queramos realizarles algún retoque, las imágenes en este formato ya están listas para ser impresas o publicadas en Internet. Por este motivo, los fotógrafos de prensa suelen renunciar al RAW en favor de una mecánica de trabajo en la que prima la velocidad.

- Los 1001 formatos RAW. Pese a que existen iniciativas como el formato DNG de Adobe, lo cierto es que en la actualidad cada marca tiene su propio formato RAW completamente incompatible con todos los demás. Así, Canon tiene los CRW y CR2, Nikon los NEF, Sony el ARW, Olympus el ORF y Fuji el RAF... pero lo peor no es eso, los archivos de dos modelos diferentes de cámara de una misma compañía tampoco son compatibles entre sí aún compartiendo una misma extensión de archivo. Todo esto hace que las empresas desarrolladoras de aplicaciones de procesado RAW tengan que estar actualizado constantemente sus programas con cada nueva cámara que sale al mercado y que, en ocasiones, cuando compramos una cámara muy reciente, tan solo podamos trabajar durante un tiempo en el programa del fabricante y no en los del resto.

- Y las 1001 aplicaciones. Por último, un asunto que durante mucho tiempo me ha costado las horas de sueño. Cada programa de procesado RAW interpreta los archivos de un modo muy diferente, e incluso antes de empezar a realizar ningún ajuste ya partimos de una base diferente para cada uno. Es tan complicado escoger un vencedor como lo es lograr la misma fotografía final utilizando dos aplicaciones distintas. Una lata.

Ahora, vosotros tenéis la última palabra.

Etiquetas:
exposición, 
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RAW, 
JPEG, 
TIFF, 
rango dinámico, 
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12 COMENTARIOS

  • 12. 11/08/2011 MARIA DEL CARMEN

    MUY BUENA LA ESPLICACION A MI ME SIRVIÓ DE MUCHO YA QUE MUCHAS NOVEDADES NO LAS TENIA MUY CLARAS GRACIAS Y FELICITACIONES POR TAN COMPLETO PRODUCTO .

  • 11. 02/08/2011 david

    muy buena info!!!

  • 10. 28/09/2010 Lucas Trapaza

    Había trabajado con archivos raw obtenidos con la Canon G9 sin mayores problemas, pero acabo de probar la Canon G10 que me ha dejado un amigo y me encuentro con que el formato raw obtenido con la G10 me aparece bloqueado y no puedo revelarlo con el Zoom Browser con el que revelaba los anteriores. Los puedo convertir en a jpg o tiff pero sin revelado. El amigo me ha dejado el programa Digital Photo Profesional que venía con la Canon G10 pero ni por esas consigo desbloquear las fotos.¿Alguien sabe cómo resolver el problema? Gracias

  • 9. 03/08/2010 silverF1

    hideo NO creo que su camara procese fotos en Raw al parecer por el tamaño de las fotos es una compacta. saludos

  • 8. 29/06/2010 hideo

    vivo en peru y una amistad en colombia tiene unas fotos de su cumpleaños en jpge q le salieron oscuras e intentado utilizar los filtros q tiene el photoshop cs3 para lograr mejor iluminacion o claridad . los archivos son de 50 KB y el resultado es pobre.cree q de alguna manera me podria enviar por correo los archivos raw de su camara y asi poder trabajar su exposicion de luz y asi mismo el tamaño en KB de sus fotos

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