sexualidad
Tener un problema no es el problema; el no buscar soluciones, sí
MARTA ARASANZ
Existe el mito de que la sexualidad es natural y espontánea. Natural sí, forma parte de los seres humanos; su capacidad para el placer y el goce, la capacidad de nuestros afectos... pero de ahí a que sea espontánea hay un largo trecho.
La sexualidad es algo que se aprende a lo largo de la vida y que al mismo tiempo va transformándose y evolucionando, al mismo ritmo que lo hacemos como personas.
Pensamos que sólo por la razón de ser seres sexuales, e incluso por el hecho de amarnos, la sexualidad ha de surgir y de hacernos sentir absolutamente plenos y satisfechos. Pero, esto que es más un deseo que una realidad, se vuelve totalmente incierto para un número elevado de personas. Ya sea por que nuestro deseo esté dormido, nuestra excitación sea dificultosa, no obtengamos el placer que creemos merecernos, o por que el sexo en vez de darnos placer nos provoque dolor.
Cada una de estas situaciones sexuales nos impide llevar una vida sexual plena, y nos inhibe su desarrollo, no sólo de manera física sino también emocionalmente.
Todas las disfunciones que nos impiden gozar de nuestra sexualidad pueden tener dos tipos de origen: el físico u orgánico y el psicológico. Aunque algunas son exclusivamente emocionales y psicógenas, otras tienen su principal origen en aspectos absolutamente orgánicos o fisiológicos. En éstas últimas, todos los investigadores del tema apuntan a que aunque su principal origen se sitúa en lo físico, más tarde o más temprano se desarrollaran aspectos emocionales que tendrán una importancia crucial en el mantenimiento de la disfunción.
Las disfunciones sexuales son algo frecuente, tanto en hombres como en mujeres; y generalmente tienen solución si son tratadas a tiempo y por profesionales adecuados.
Muchas de las personas que padecen una disfunción, -sea cual sea-, pueden sentir vergüenza, miedo y culpa ya no sólo para con ellos mismos sino también por sus parejas afectivas. El creer que estas situaciones sólo le afectan a uno y que el resto del mundo goza de una sexualidad fantástica, impiden a muchas personas el buscar una ayuda que puede intentar resolver una situación anómala.