Tu guía de psicología práctica
Te acercamos algunas claves que te ayudarán a confrontar y mitigar tus problemas de ansiedad.
CAROLINA GARCÍA
07/02/2008
Aunque no existen fórmulas mágicas, estas seis conductas pueden ayudarte si tienes problemas de ansiedad:
1. Realizar algún ejercicio físico de acuerdo a nuestras posibilidades es una forma de liberar serotonina y nos ayuda a sentirnos mejor. El ejercicio físico también nos ayuda a liberarnos mentalmente. Quédate con la sensación de después y disfrútala.
2. Adoptar una actitud diferente con respecto al estilo de vida anterior. Si, por ejemplo, una falta de "éxito" personal ha sido la causa que ha desencadenado el estrés, considerar que hay cosas más importantes que el obtener este éxito personal. La sociedad actual impone una serie de exigencias personales respecto a los logros personales que requieren una actitud más reflexiva para no sentirnos frustrados. Lo importante es evitar focalizar nuestra atención en sólo un aspecto de nuestras vidas, viendo que nosotros no somos sólo una cosa sino un conjunto de circunstancias y experiencias que enriquecen nuestra vida.
3. Los masajes o los baños con plantas relajantes. En agua un poquito fría resultan a veces muy útiles para relajar el cuerpo tensionado por una situación de estrés.
4. Asertividad: O, lo que es lo mismo, la habilidad de expresar nuestros deseos de una manera amable, franca, abierta, directa y adecuada, logrando decir lo que queremos sin atentar contra los demás y negociando con ellos su cumplimiento. Está en el tercer vértice del triángulo en el que los otros dos son la pasividad y la agresividad.
Además hay que tener en cuenta el lugar, la oportunidad, la intensidad, las características del interlocutor y el lenguaje no verbal para que la comunicación asertiva sea apropiada. Se trata de saber pedir, de saber negarse, de negociar y ser flexible para poder conseguir lo que se quiere y, sobre todo, de saber expresar los sentimientos. También es hacer y recibir cumplidos, y hacer y aceptar quejas.
5. Adoptar algún método de terapia alternativa. Frente a la actividad, Benson (1975), define la respuesta de relajación como el resultado de concentrar la atención en un estímulo suave que no tenga muchos cambios, bastante constante, dejando que los pensamientos se vayan de nuestra cabeza y manteniendo la atención en el estímulo. Con esta definición, cualquier actividad como leer un libro, contemplar un paisaje, oír música, etc. que nos cautive y nos permita que la cabeza se vacíe, se convierte en una respuesta de relajación. Cuando pensamos, lo hacemos por medio de palabras, imágenes y sensaciones. Cuando elegimos como técnica de relajación un estímulo, como una palabra, una imagen o una sensación, estamos interfiriendo con nuestro medio para pensar. Por eso las técnicas ayudan.
Podemos elegir distintas formas como masajes, ejercicios respiratorios, cintas de relajación... que nos pueden servir no solamente para relajar nuestro cuerpo, sino para dirigir nuestra mente hacia pensamientos más positivos.
6. Una alimentación rica en alimentos naturales, sobre todo con propiedades antioxidantes, o que contengan vitamina B o magnesio, también puede ayudar a superar la ansiedad.