Psicología práctica

psicología práctica

Equipo editor de Parasaber.com

Ansiedad

Síntomas físicos de las crisis de angustia (II)

Durante las crisis de pánico o angustia pueden aparecer síntomas físicos. Estas pautas te ayudarán a superarlos.

Carolina García

Tu voto:
0
Vota:
1 Puntos2 Puntos3 Puntos4 Puntos4 1/2 Puntos
22
Sensaciones que crean malestar

Sensaciones que crean malestar" - Foto: CC

La hiperventilación

La hiperventilación es una de las acciones más características en un alto porcentaje de las crisis de pánico. Se trata de una respuesta normal y natural de nuestro organismo ante situaciones de estrés, de lucha o huída ante una amenaza o peligro, sea éste real o imaginario.

Cuando hiperventilamos realizamos respiraciones con mayor frecuencia de lo que necesitamos en condiciones normales. Ello provoca una serie de reacciones en nuestro organismo de tal modo que, entre otras, se contraen nuestros vasos sanguíneos, especialmente los que se encargan de transportar el oxígeno a nuestro cerebro. Por ello, su práctica nos puede llevar a experimentar mareos, vértigo, falta de aliento, visión borrosa, irrealidad, confusión etc.

Esta actividad también hace que no llegue el oxígeno necesario a nuestros tejidos, por lo que podemos apreciar una mayor frecuencia cardiaca con el fin de conseguir llevar sangre a donde se necesita, apareciendo síntomas como hormigueo en brazos y piernas, rigidez muscular, manos húmedas y frías y sensación de opresión en el pecho ante la dificultad de respirar.

Por todo ello, no es de extrañar que quienes sufren crisis de pánico e hiperventilan mientras éstas le suceden, experimenten ese conjunto de sensaciones desconocidas e impactantes.

Si tenemos identificadas las sensaciones o síntomas anteriormente descritos, seremos capaces en los momentos en que aparezcan de atender a estas sensaciones, identificándolas y observándolas con atención, sin huir ni luchar contra ellas.

Sensación de opresión en el pecho

Esta sensación provoca intenso temor en muchas personas que han sufrido crisis de pánico o episodios de miedo intenso. No es una sensación que pueda aparecer de forma aislada pero, sin embargo, quienes la temen sí tienen cierta tendencia a experimentarla, y más aún un miedo intenso a que esto suceda en numerosas ocasiones en las que parece que va a manifestarse, provocándoles con ello un malestar de mayor o menor intensidad.

El siguiente ejercicio consiste en estar atentos a cuando esta sensación se hace presente. Esto puede ocurrir en cualquier momento del día, pero a la persona afectada no le costará trabajo identificarla, pues está muy adiestrada debido a su constante temor a que aparezca. Deberemos ser capaces de observar con atención cómo viene y cómo ella sola se va, sin más. Cuanto más atentamente la observemos sin huir de ella (mentalmente), más rápido desaparecerá.

Al principio nos costará trabajo y es normal que en varias ocasiones la rechacemos sin poder controlarnos. Ello no debe importarnos; deberemos ser capaces de asomarnos a esta sensación aunque tengamos que hacerlo poco a poco, en varios intentos. Cuando seamos capaces de hacerlo, de observar cómo viene y cómo se va, valientemente y con atención, la sensación dejará de causarnos malestar y perderá protagonismo, con lo que dejaremos de experimentarla tan a menudo y tan intensamente, y le perderemos el miedo.

Palpitaciones

Cuando nos alarmamos por cualquier motivo nuestro corazón comienza a latir más rápido, preparándose para cualquier amenaza real o imaginaria, que haya percibido nuestro organismo. Por consiguiente, es perfectamente normal que nuestra frecuencia cardiaca aumente con facilidad dada la cantidad de momentos en los que podemos alarmarnos.

También cuando realizamos cualquier actividad física que lo requiera, desde pasear a correr, subir escaleras o bailar, es normal que nuestro corazón aumente su ritmo de latidos.

Muchas de las personas afectadas por crisis de pánico temen terriblemente sufrir un ataque al corazón cuando experimentan palpitaciones, bien sea porque estén en una situación alarmante o de ansiedad elevada, o porque estén realizando algún tipo de ejercicio, por lo que tratan de impedir esa posibilidad evitando, en lo posible, estas situaciones.

Lo primero que han de hacer quienes sufren semejante temor es acudir al médico para que le verifique si tiene o no algún motivo por el cual temer a sus palpitaciones.

En caso de no haber ningún motivo de salud por el cual no practicar ningún ejercicio físico, un buen comienzo para acostumbrarse a esta sensación sería practicar bicicleta estática (cualquier otro ejercicio aeróbico moderado). Es un ejercicio que permite una atención plena a nuestras sensaciones. La persona interesada se centrará en el latir de su corazón. Observará cómo su ritmo aumenta un poco más a medida que transcurre el tiempo de ejercicio. También aumentará en el caso de que experimente ansiedad por ello; entonces procurará estar atenta, a su vez, a los motivos de alarma que, a modo de pensamientos, esgrima su mente para que no lleve a cabo este ejercicio (en su intento de protegerle), y tratará de emplear otros pensamientos más racionales con los que rebatir y superar esos pensamientos que le alarman y le conducen a huir de esa situación.

No es necesario que nuestro ejercicio sea intenso; procuraremos un ejercicio constante y suave. Si más adelante, te sientes en forma y vas superando tu temor, decidirás (como en todo) si aumentar el ritmo.

Etiquetas:
ansiedad, 
psicología, 
palpitaciones, 
hiperventilación 
Tu voto:
0
Vota:
1 Puntos2 Puntos3 Puntos4 Puntos4 1/2 Puntos
22

MÁS INFORMACIÓN

 OFERTAS

VÍDEOS