psicología práctica
Si bien la obsesión por las dietas no es considerada como una patología como tal, es una realidad que cada vez son más las personas que hacen uso de ellas como anclaje para mejorar su calidad de vida.
Carolina García
Los adictos a las dietas suelen ser personas que se someten a dietas prolongadas, pero que bajo situaciones de estrés algunas veces, empiezan a comer sin control para así distraerse de las emociones negativas.
La conducta este tipo de adicto y la cronicidad de su adicción se generan en la niñez, pero, por ser crónica, es una tendencia permanente en las personas que lo desarrollan.
Es un síndrome que se da más en mujeres que en hombres.
Son, además, personas que suelen incluir periodos de dietas y sobrealimentación de forma frecuente y continua a lo largo de su vida.
El comportamiento del adicto a las dietas está muy ligado al hecho de que cuando la persona se encuentra baja o emocionalmente insatisfecha, la dieta es la cuerda a la que sujetarse para solventar el problema.
También se suele dar en los cambios importantes de la vida, como puede ser pasar de la universidad al trabajo o simplemente casarse.
Perfil de los adictos crónicos a las dietas
Suelen ser mujeres con un bajo nivel de tolerancia al estrés y a las emociones negativas y que no manifiestan conflicto en cuanto a la frustración, pero sí frente a cualquier situación que signifique una emoción negativa. Además, tienen una imagen de sí mismas bastante ambigua y se influencian con lo que les dicen los demás.
Son personas que tienden a pensar que las cosas que van a ocurrir van a ser peligrosas, o amenazantes.
Generalmente, la mujer que es una adicta crónica piensa que va a fracasar en lo que va a hacer.
Hay que insistir que este fenómeno se desarrolla en la infancia, aunque podría creerse que factores externos, como la influencia de la televisión y el culto al cuerpo pueden ser determinantes.
Hay que recordar que si bien la condición de adicto a las dietas crónico no significa tener una depresión u otro trastorno psicológico, sí puede derivar, a la larga, en un trastorno de la alimentación, como una bulimia o la anorexia.