Psicología práctica

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Equipo editor de Parasaber.com

Psicoterapia

Crisis económica y psicofármacos

En épocas de crisis aparecen o se intensifican los trastornos de ansiedad y estrés. El recurso a los fármacos de efecto rápido puede parecer la mejor solución, pero también tiene muchos peligros.

Carolina García

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Cuidado con el abuso de psicofármacos

Cuidado con el abuso de psicofármacos -

Nos encontramos en una sociedad en la que los psicofármacos le ganan la partida a las terapias y, pese a que algunos profesionales subrayan que la crisis propicia las consultas, lo que ocurre en realidad es que el despacho del psicólogo queda vacante, sustituido por el consumo -a veces abusivo- de pastillas.

Existen en el mercado numerosos fármacos para combatir el estrés, la ansiedad o los trastornos del sueño y circulan con demasiada facilidad de mano en mano, no todas las veces prescritos por el médico y, las que más, recomendados por algún conocido.

Es muy importante señalar que las pastillas son necesarias para trastornos psicológicos graves, pero no para problemas cotidianos, ya que este tipo de medicamentos no curan sino que ocultan los síntomas, evitando en la mayoría de los casos que la persona afronte su problema.

¿Por qué se produce este fenómeno?

En el año 2007 se recetaron más de 41 millones de envases de ansiolíticos, un dato que resulta alarmante.

Los psicofármacos son un tipo de medicamentos que definiríamos como "amables socialmente", es decir, no está mal visto consumirlos, y además tienen un alto grado de permisibilidad social, lo que significa que quien los consume no los considera medicamentos. Su uso está normalizado y aunque solo se venden con receta, siempre hay alguien que nos lo puede proporcionar.

La realidad es que una mala racha económica dispara los problemas psicológicos y que en la atención privada, una sesión de terapia cuesta entre 40 y 150 euros, por lo que parece lógico que se recurra a consumir psicofármacos.

Otro de los factores que favorece su consumo es el tiempo, la pastilla es efectiva en unos minutos y la terapia necesita de meses para dar resultados. En época de crisis prima la urgencia y, en eso, pierde puntos la psicoterapia.

Tomar psicofármacos es una solución a corto plazo, es un dopaje momentáneo para reducir un problema, que no lo soluciona y además puede tener consecuencias muy dañinas a largo plazo como la adicción, la tolerancia y la dependencia.

Pero el primer responsable de este hecho es la persona que hace presión para obtener la pastilla-milagro que piensa acabará de un plumazo con una insatisfacción, un malestar poco específico o una contrariedad localizada.

La solución pasa por concienciar a las personas sobre lo dañino de consumir psicofármacos, de forma que esto no se tome a la ligera. Buscar una alternativa que solucione el problema y que, aunque suponga un desembolso a corto plazo, suponga una inversión a largo plazo, ya que una vez que reconozcamos y superemos nuestro trastorno nos liberaremos de la dependencia de psicoterapias y medicamentos.

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CRISIS ECONÓMICA, 
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