psicología práctica
Está claro que si lo pensamos fríamente la psicología tiene poco que ver con el cambio climático pero más adelante veremos realmente la importancia de la misma en este proceso devastador.
Carolina García
En primera instancia, cabe señalar que tanto la manera en que las personas percibimos nuestro ambiente, como cómo reaccionamos hacia él y los valores sociales que sostenemos, son la base de los comportamientos ambientales que dan origen al cambio climático. La conducta influye en el cambio.
Disciplinas como la psicología ambiental y la comunitaria son materias indispensables para contribuir a una respuesta eficaz y útil ante los desafíos que plantea el problema del cambio climático.
Conductas cotidianas que favorecen el cambio climático
Utilizar nuestro coche, encender el aire acondicionado o viajar en avión, etcétera.
No hay que dejar lado que la gran mayoría de los productos que compramos y utilizamos provienen de procesos industriales que contribuyen al cambio climático.
¿Pero cual es el origen del problema?
El origen del problema, desde un punto de vista psicológico, que impide o retrasa la solución es "la lejanía percibida".
Realmente no somos conscientes del daño ya que no cambiamos nuestra cotidianeidad, se nos hace duro admitir la estrecha la relación que existe entre nuestro día a día y el cambio climático. Problema fundamental la falta de información.
Al contrario de lo que se pueda pensar muchos estudios de psicología ambiental concluyen que si bien la información es imprescindible ya que puede conducir a un incremento de la percepción del problema, no es en absoluto suficiente para generar el cambio.
La cuestión de las actitudes y los valores
Si la percepción de la existencia del problema y de nuestra participación en el mismo no es suficiente, la solución viene dada por el cambio de actitud.
Una actitud favorable hacia el cuidado de nuestro planeta requiere una toma de posición frente a la problemática y una decisión de actuar en consecuencia, hay que aclarar que este cambio influiría en los valores y creencias de cada uno de nosotros.
Hasta que no haya una percepción de peligro no habrá cambio ya que el desarrollo de actitudes favorables hacia la mitigación del efecto invernadero dependerá de la importancia que otorguemos al problema y de cuán costoso nos parezca implementar los comportamientos de cuidado ambiental.
¿Pero qué sucede cuándo percibimos el peligro pero éste se topa con nuestras creencias y valores personales?
Valores implantados como el disfrute del confort de la vida moderna es más importante que el cuidado del planeta o que el ser humano tiene el derecho de dominar la naturaleza son actitudes que retrasan la efectividad del cambio.
La necesidad de contextos sociales apropiados
Aun las personas sensibilizadas y comprometidas con la problemática del cambio climático necesitan de contextos apropiados para poner en práctica comportamientos de cuidado ambiental.
Concluyendo hay que saber que las personas con las que interactuamos en la vida cotidiana y los medios de comunicación son una impetuosa y motivadora fuente para la formación y mantenimiento de percepciones, opiniones, creencias actitudes y valores, por lo que las llamamos influencias sociales. Y la psicología social ambiental puede operar con y desde estas.
Lo que está claro es que el éxito sólo podrá alcanzarse a partir de la colaboración e implantación de acciones colectivas y organizadas que permitan acelerar los procesos de toma de conciencia y cambio de actitudes.
1. 28/03/2009 Malena
Muy interesante el artículo, pero la verdad que es notable la falta de coherencia en la redacción. Los errores de redacción texutal podrían ser corregidos, es cuestión de tomarse más tiempo, y servirá para hacer más cómoda de la lectura. A tenerlo en cuenta. Ahora bien, aplicar nociones psicológicas al tema ambiental me parece una buena idea. Es bien cierto todo lo que se expone