psicología práctica
Sabemos que la muerte es un hecho inevitable, pero en la mayoría de las ocasiones nunca se está lo suficientemente preparado como para poder afrontarla.
Carolina García
Esto se debe a que no sólo se pierde a esa persona físicamente, sino todo lo que nos unía a esa persona, el papel que jugábamos en su vida y el que, sobretodo, ella ocupaba en la nuestra.
La psicología en cuanto al duelo nombra que existen una serie de etapas en el duelo por las que suelen pasar la mayoría de las personas.
Estas fases son:
La negación: normalmente cuando sufrimos la pérdida de un ser querido somos incapaces de aceptarlo ya que nos encontramos en estado shock.
La culpabilidad: hace referencia al hecho de que la persona no entiende el porqué.
La aceptación: es el principio de la asimilación de la muerte por parte de la persona.
Aunque hay que señalar que lo más difícil de evitar durante este proceso es sentirnos vacíos y tristes porque ese ser querido ya no se encuentra a nuestro lado.
Estos sentimientos se acrecientan aún mucho más en Navidades, ya que es una época familiar que tradicionalmente ha sido defendida como una celebración religiosa y espiritual en la que todos debemos ser felices y mantenernos unidos.
Si bien estas cuestiones se han ido perdiendo poco a poco con el paso de los años y, sobretodo, con la llegada de nuevas generaciones poblacionales, es normal sentir algo de tristeza en estas fiestas, porque en momentos pasados las vivimos felices con aquellos familiares o seres queridos que ya no están.
Sentimos que la Navidad ya no es la misma porque esas personas ya no están, pero se nos olvida una cosa: la Navidad puede seguir siendo vivida con alegría y con felicidad.
El consejo es tomarla como otro momento normal y necesario más en nuestras vidas, como otra época más del año, en la que se reúne la familia y en la que hacemos regalos.
Aceptar que nuestro ser querido ha muerto no significa que olvidemos por completo a esa persona, ya que aunque no se encuentre físicamente entre nosotros siempre estarán en nuestro pensamiento.
Nuestra familia, amigos, compañero pueden ayudarnos en esos momentos que creemos difíciles pero, lo mejor es que nos ayudarán a mostrar la mejor de nuestras sonrisas.