Tu guía de psicología práctica
Para muchas parejas, la época estival se convierte en una prueba de fuego para la convivencia y el deseo sexual. Aprende algunos trucos para evitar la ruptura.
CAROLINA GARCÍA
30/06/2008
No es casual que después de las vacaciones una gran parte de las parejas pongan punto y final a su relación.
De hecho, son los meses de septiembre y octubre cuando más aumentan los divorcios y las separaciones, después de convivir muchas horas seguidas con el cónyuge.
A pesar de esto, las vacaciones no vienen mal a todas las relaciones de pareja. Para muchos individuos, los meses estivales suponen una oportunidad para enriquecer sus relaciones sexuales y recuperar la libido perdida por el estrés laboral y las preocupaciones del resto del año.
Lo que está claro es que algunos problemas, aparentemente sin importancia como los domésticos, se ensalzan durante las vacaciones y repercuten en las relaciones de pareja a todos los niveles.
Consejos durante las vacaciones para prevenir un posible fracaso:
- Siempre hay que cuidar a la pareja
- Hay que dialogar e intentar restar importancia a los conflictos.
- Compartir tareas agradables.
- Respetar los deseos de cada miembro. La libertad de actuación es fundamental.
- Compartir las responsabilidades.
- Negociar es fundamental para que ninguno de los miembros se vea sobrecargado.
- Disfrutar del tiempo que tenemos para estar juntos.
Lo fundamental es entender que las vacaciones son un descanso merecido para cada miembro de la familia.
Ser felices debe ser el objetivo fundamental.