Tu guía de psicología práctica
La selección española levanta pasiones entre la afición pero tenemos que saber digerir los fracasos, evitando los comportamientos agresivos y disfrutando sanamente del deporte.
CAROLINA GARCÍA
20/06/2008
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Habitualmente reaccionamos fatal cuando España pierde, e incluso, lo llegamos a tomar como si fuera un episodio trágico de nuestra vida. Ocurre lo mismo cuando nuestro equipo pierde un partido de la Liga.
Determinados comportamientos como romper cosas, no hablar con las personas de nuestro entorno, no cenar e irse a la cama, son frecuentes cuando nuestra selección no cumple las expectativas; "como siempre", pensarán algunos.
Estas conductas tienen un efecto sobre nuestro entorno.
Durante la primera fase de la competición, la esperanza se refleja en la cara de cada español. Los medios de comunicación se dedican a crear expectativas y nosotros, seguidores acérrimos de nuestro equipo, nos agarramos a esa ilusión como a un clavo ardiendo.
Aunque este año puede ser diferente, comentario muy común, no está de más saber algunas cuestiones que nos pueden ayudar a sobrellevar el fracaso. La experiencia debe servirnos para reaccionar de una manera más apropiada.
En primer lugar, debemos tener en cuenta que el fútbol es un deporte y no nuestra vida. Muchos fanáticos asumen la derrota de su equipo como un fracaso propio.
En psicología, este fenómeno se denomina generalización o distorsión cognitiva, y supone entender un acontecimiento como una totalidad y no como un hecho específico y externo a nosotros.
Otra posibilidad es la maximización, esto es, extender un problema hasta el infinito, llegando a pensar que es el fin. Es un pensamiento distorsionado que se aleja de la verdad: se ha perdido un partido importante para los aficionados que había generado muchas expectativas, pero no se acaba el mundo. Lo normal es que volvamo a albergarla esperanza de cara a futuras competiciones.
Tratar de alcanzar la justa medida en cada acontecimiento ayuda a afrontarlo correctamente. No se trata de ser derrotista ni de crear expectativas muy elevadas, en cuyo caso, la decepción será tremenda.
Al fin y al cabo, los jugadores son personas que realizan su trabajo lo mejor que pueden. Sin embargo, nuestra familia, nuestros amigos e incluso nuestros muebles, forman parte de nuestra vida. Nuestra vida real. Lo aconsejable es vivir intensamente el deporte siempre que se disfrute deél.