Tu guía de psicología práctica
Todos tenemos colores preferidos, colores que por lo que sea que nos hacen sentirnos más cómodos.
Carolina García
07/07/2008
Por todos es sabido que la diferencia de temperatura y las estaciones marcan nuestra forma de vestirnos. En invierno tenemos tendencia a cubrirnos con colores sobrios, mientras que en verano los colores vivos y chillones inundan nuestros armarios.
Entonces, ¿los colores definen nuestro humor?
Desde un punto de vista psicológico parece haber un acuerdo sobre el hecho de que cada uno de los colores posee una expresión específica.
La psicología de los colores basa su fundamentación en las relaciones de los colores con formas geométricas o símbolos.
Los colores apagados tienen algunas características similares: el negro se identifica tradicionalmente y socialmente con la tristeza y el duelo; el gris, con la resignación y apatía; mientras que el pardo o marrón indica responsabilidad y madurez.
Estos colores se usan más en invierno, ya que en esa época estamos inmersos en la rutina, en la cotidianidad y casi el aburrimiento repetitivito.
En cambio, en verano usamos colores más cálidos:
- El amarillo es el color que se relaciona con el sol y significa luz radiante, alegría y estimulo. Es uno de los colores más utilizados en la época estival.
- El rojo está relacionado con el fuego y sugiere calor y excitación.
- El naranja, mezcla de amarillo y rojo, tiene las cualidades de éstos, aunque en menor grado.
- El verde, color de los prados húmedos, es fresco, tranquilo y reconfortante
- El blanco es pureza y candor
Estos colores favorecen un buen sentido del humor, nos ofrecen la sensación de ir frescos, combatiendo el calor.
Muchas veces el simple hecho de ir vestidos con un color determina cómo vivimos nuestra vida, ya sea de una forma alegre o de una forma sobria.