Tu guía de psicología práctica
Las altas temperaturas en verano pueden provocar agresividad, cansancio e irritabilidad.
Carolina García
07/07/2008
Aunque normalmente las personas se adaptan adecuadamente a los cambios en la temperatura, cuando este cambio es insidioso la persona puede encontrarse con trabas para asimilar el calor correctamente.
La persona empieza a sufrir sensaciones extrañas e incómodas que afectan a su conducta y a su comportamiento, viéndose afectada su calidad de vida. Esta incomodidad va a incluir desde síntomas típicamente físicos, como puede ser el cansancio, hasta incluso cambios en la tensión arterial.
El cambio de ambiente afecta psicológicamente a la persona. En una situación de cambio de menor a mayor temperatura, la persona suele desarrollar síntomas típicos de ansiedad: está más irritable y agresiva, se siente más inquieta, tiene más dificultades para concentrarse... En definitiva, la persona se siente "baja" o sin fuerzas desde el punto de vista psicológico.
Como medidas preventivas para evitar los efectos de las altas temperaturas, sugerimos:
- No estar en la calle en las horas más calurosas
- Evitar la incidencia directa del sol
- Beber mucho líquido para no deshidratarse
- Salir en las horas en las que la luz solar es menos intensa
Y sobre todo... intentar tomarse las cosas con un poco más de calma, ya que de lo contrario, va a ser mucho más probable que se acaben desarrollando conductas violentas o agresivas.