Comienza tumbado/a con las piernas flexionadas separadas a la anchura de las caderas. Apoya toda la espalda sobre la colchoneta, con especial atención a la región baja de las costillas, a la altura de la cintura. La cabeza debe estar cómoda sin extensión de cuello, la mirada hacia el techo y ligeramente hacia delante. Los brazos estirados a los lados del cuerpo y firmemente apoyados en la colchoneta.
Foto: ANA GONZÁLEZ CASTRO
28/04/2008