Entrena tu sistema cardiovascular. Todo el beneficio para tu corazón sin dañar las articulaciones. En tus clases de Pilates podrás disfrutar de los saltos como un niño sin miedo a lesionarte.
Ana Gonzalez Castro
Saltar es un ejercicio divertido y eficaz tanto para tonificar la musculatura como para mejorar tu capacidad pulmonar y fortalecer el corazón. La graduación de la resistencia que debemos vencer (gravedad cuando estamos de pie) es muy importante para mantener las articulaciones como las rodillas, los tobillos y los discos intervertebrales sanos. Permite entrenar tu sistema cardiorrespiratorio
El buen funcionamiento del sistema cardiorrespiratorio es determinante en el mantenimiento de la salud y la lucha contra la enfermedad. Por eso, debemos mantenerlo a punto en todo momento y para ello necesitamos nutrirlo, mimarlo y entrenarlo.
En el método Pilates contamos con máquinas como el Reformer. Gracias al reformer puedes saltar sin lesionarte las articulaciones. Cuando saltamos en la posición vertical tenemos que levantar nuestro propio peso en contra de la gravedad, que a veces resulta muy costoso. ¿Te imaginas poder saltar tumbado? Esto es lo que te permite el reformer. En lugar de la resistencia de la gravedad tienes la resistencia de unos muelles que puedes ir graduando en función de tu fuerza. El reformer permite graduar la resistencia que tienen que vencer tus piernas para elevarte de la base de apoyo, de esta manera disminuye la presión sobre tus rodillas y vas fortaleciendo la musculatura de forma progresiva. En poco tiempo, te verás haciendo juegos y combinaciones de saltos que pudieran parecer exclusivas de los atletas de alta competición. Al graduar la resistencia puedes mantener una actividad constante durante más tiempo por lo que estás dosificando y mejorando también el trabajo de tu sistema cardiorrespiratorio.
Si eres bailarín o atleta puedes mejorar la técnica del salto ya que la "ausencia" de gravedad te permite permanecer más tiempo en el aire y así controlar el gesto y reeducarlo, para progresivamente ir añadiendo resistencia hasta reeducar el gesto en condiciones semejantes a las de tu especialidad.