pilates
Con el nuevo año, nuevos objetivos: fuera la barriga
MARCOS BARRERA EXPÓSITO
Es sabido que son muchos los factores que influyen en la acumulación de líquido y/o gases en determinadas zonas del cuerpo. Dependiendo del sexo y la genética, hay mayor tendencia en retener en glúteos, piernas, cintura o abdomen.
Pero no solamente los factores genéticos condicionan nuestra figura. Si esto fuera así no tendría sentido frases como "barriga cervecera" o la "curva de la felicidad" refiriéndose al abdomen prominente que no siempre se debe a cúmulos de grasa.
Cuando planificamos nuestro plan de adelgazamiento, algunos de los factores que normalmente no tenemos en cuenta son, por ejemplo:
- La mala alimentación y hábitos alimenticios: no sólo las bebidas gaseosas (como la cerveza) influyen en el proceso de "inflamación" del abdomen. Hay ciertas costumbres que contribuyen al abultamiento de la región abdominal como:
* mezclar alimentos incompatibles;
* las intolerancias alimenticias de las que normalmente no somos conscientes o negamos;
* el ansia por comer nos induce a comer muy deprisa, lo que conlleva a una escasa deglución del alimento y la consiguiente entrada de aire/gas con el alimento al estómago y su inevitable acumulación en él y demás vísceras del aparato digestivo; ya que muchas veces comemos sin hambre, sólo por comer, como el fumador impulsivo;
- El ritmo de vida estresado y a la vez sedentario, sin caer en la importancia del ejercicio o del movimiento natural que el cuerpo necesita. La grasa tiende a acumularse en la zonas de menor actividad.
- La escasa importancia que le damos al ejercicio sano, bueno o fisiológico, cuando normalmente hacemos los ejercicios sin concentración, sin control de un profesional que nos guíe. Además muchas veces buscamos sólo la tonificación en lugar de complementarlo con la elastificación que todos los músculos del cuerpo necesitan desde los más profundos a los superficiales. Cuando no integramos al cuerpo en su totalidad y trabajamos únicamente lo que pensamos que necesitamos (abdomen "y mal", brazos, espalda, piernas, glúteos...), el ejercicio no resulta tan eficaz, pero si unificamos todas las partes del cuerpo en el trabajo, mientras unas zonas se mueven con control, otras se estabilizan, siendo conscientes en cada momento de la unidad corporal, como trabajamos con el Método Pilates, entonces el ejercicio sí resultará eficiente.
- La acción de las presiones internas, regulada entre el diafragma torácico, el diafragma pélvico y el transverso abdominal sobre todo. El descenso de estas presiones es favorecido por la barriga prominente y viceversa, lo que nos modifica la columna vertebral, especialmente la zona lumbar y así en compensación, al resto de la columna (dorsal y sacro), debido al descenso de las vísceras abdominales (estómago, duodeno, hígado, bazo, intestinos, riñones, etc.), cuyos ligamentos distendidos por el descenso de la presión conllevan a un mal funcionamiento visceral, afectando a las digestiones, al sistema linfático para la depuración, y al funcionamiento de otras estructuras como pleuras, arterias y vasos de la región abdominal, afectando también por compensación a las regiones superiores e inferiores.
En relación al resto de los puntos anteriores, concluir con la importancia de un correcto trabajo abdominal, no sólo basado en la musculatura superficial (recto abdominal), sino más profundo con el transverso abdominal y oblicuos, lo que nos asegura una mejor sujeción abdominal, visceral y vertebral.
Prueba a reducir tu barriga y estilizar tu figura con una dieta equilibrada y entrenando con el Método Pilates, tu organismo te lo agradecerá.