Tu guía de pilates
Después de nadar es bueno estirar. Aquí tienes una forma.
ANA GONZÁLEZ CASTRO
30/07/2008
Estirar la musculatura dentro de la piscina tiene el beneficio añadido de la relajación muscular que se produce al estar en el agua. La natación potencia de forma muy eficaz la musculatura de la espalda y de las piernas, y es necesario alargar y relajar esta musculatura después de la actividad. Al terminar tu entrenamiento de natación o como ejercicio independiente puedes practicar este estiramiento.
Colócate de frente cerca del bordillo, agárrate con las manos y apoya los pies juntos, con las piernas flexionadas, en la pared de la piscina (posición fetal). Sujeta el abdomen inferior hacia dentro del cuerpo y hacia arriba.
Estira las piernas todo lo que puedas, alejando la pelvis hacia atrás, sin soltarte de las manos y sin despegar los pies de la pared. Durante el estiramiento, lleva la mirada hacia el ombligo doblando bien toda la espalda.
Repeticiones: de 5 a 8. Manteniendo la posición de estiramiento de 5 a 10 segundos.
Respiración: inspira en la posición de inicio y espira al estirar las piernas.
Recomendaciones:
- Cuanto menos cubra la piscina más cómodo es el ejercicio.
- Realiza este estiramiento después de haber nadado o practicado otro ejercicio en el agua.
- Puedes aprovechar el estiramiento para sumergir la cara en el agua y soltar el aire dentro, como práctica de la respiración en el agua y facilitar la expulsión de gases nocivos para el cuerpo.
-Presiona fuerte una pierna contra la otra, como sujetando una linea imaginaria entre las dos.
- Ayúdate con la fuerza abdominal para doblar la columna y estirar todo lo posible (abdomen dentro y arriba)
Indicado especialmente para mujeres, lo puede practicar todo el mundo.