pilates
En Pilates trabajamos la flexión de la columna con la mirada hacia el ombligo.
MARCOS BARRRERA EXPÓSITO
Casi cien años de trabajo con este Método demuestran que para realizar un trabajo corporal completo y correcto, es necesario mantener la mirada al ombligo, no sólo cuando realizamos abdominales, también cuando el tronco está en flexión, ya sea media (hundred, serie abdominal, etc.) o completa (roll up, rolling like a ball, spine stretch, etc.), siendo éste uno de los factores clave para que tantas y tantas personas se vean beneficiadas de este gran Sistema de Ejercicios.
El secreto que desde el Método Pilates llevamos ya años dando a conocer respecto al trabajo del cuello en flexión, radica en varios puntos que muchas veces obviamos o desconocemos:
-El estiramiento de la cadena muscular posterior: cadena muscular que podríamos resumir desde la base del occipital (cráneo), hasta los dedos de los pies por detrás. Como si la parte posterior del cuerpo (y lo más importante, la columna) fuera un muelle. Si tiramos desde los extremos (occipital y dedos de los pies), entonces conseguimos estirar - alargar todo el recorrido (de punta a punta). Pero si, por el contrario, como ocurre cuando trabajamos los abdominales con la mirada hacia el techo, no tiramos desde los extremos y sí de puntos más proximales. En este caso los extremos se quedan colgando, a su suerte, sin completar el trabajo, pudiendo lesionarse muy fácilmente. Esa cadena muscular o parte posterior del cuerpo necesita elasticidad y movilidad.
- El alineamiento del cuello con la articulación esterno-clavicular: fundamental para la funcionalidad de la cabeza, del cuello, columna dorsal, cintura escapular, y articulaciones glenohumerales (hombro) y esternoclaviculares. Normalmente todos adquirimos alguna alteración occípito - cérvico - dorsal, debido a malas posturas o movimientos repetidos sin conciencia de ello, perdiendo así el alineamiento natural de la columna (con inclinaciones, rotaciones o rectificaciones), que alteran la eficiencia de la zona.
Partiendo de la mirada al ombligo mejoramos la conciencia sobre el alineamiento de la cabeza respecto al tronco y del cuerpo en global, mejorando la colocación de todos los elementos de sostén (cápsula, ligamentos, músculos, etc.)
- La correcta flexión dorsal: en la que trabajamos muchos de los ejercicios en Pilates, se consigue no sólo levantando la cabeza, sino también hombros y escápulas hasta su vértice inferior (que coincide con la séptima vértebra dorsal), lo que nos ayuda a reclutar la musculatura más profunda y superficial del abdomen, y liberar de tensión al cuello y hombros que, de otra forma, suelen dar muchos problemas.
De pie y sentado ya miramos mucho hacia delante o arriba y el cuello necesita toda la movilidad para la que está preparado.
Te animamos a que pruebes a trabajar un mes de esta forma. No volverás a hacerlo de otra.