Tu guía de nutrición / dietas
Los estudios científicos afirman que la ingesta de alcohol en dosis pequeñas es beneficiosa para nuestro organismo.
PILAR RIOBÓ
30/01/2008
Se han realizado varios estudios científicos, muy serios e importantes, que sugieren que existe una relación inversa entre el consumo moderado de alcohol y las enfermedades cardiovasculares (EC) cuando el consumo no supera las 1-2 copas al día. La ingesta por debajo o por encima de estos límites conlleva una mayor mortalidad. Es decir, la mortalidad por causas cardiovasculares es menor cuando se consume unas copas al día que cuando no se consume nada.
Por otro lado está lo que se ha denominado "la paradoja francesa". Este término se refiere al hecho de que la mortalidad por enfermedad coronaria es aproximadamente la mitad en Francia que en los EEUU, a pesar de tener una ingesta similar de colesterol y grasa saturada. Ello se ha atribuido al mayor consumo de vino tinto.
Ese beneficio se ha atribuido a las siguientes razones:
- El vino, especialmente el tinto, contiene ciertas sustancias con actividad antioxidante: los polifenoles, como el resveratrol, y los flavonoides. Estos últimos también se encuentran en otras bebidas alcohólicas como la cerveza negra, en el mosto, así como en las frutas y vegetales.
- A estas dosis bajas, el alcohol aumenta los niveles de triglicéridos y de colesterol HDL, o fracción buena del colesterol, alrededor de un 12%.
- El consumo de alcohol disminuye la agregación de las plaquetas, que son las células de la sangre que se unen para formar un trombo o coágulo. El mecanismo parece ser similar al descrito con dosis bajas de aspirina.
Pero los posibles beneficios deben ser sopesados en relación a los riesgos, que son significativos cuando se sobrepasa la cantidad recomendada de las 1-2 copas al día. El alcohol favorece los problemas hepáticos y cirrosis, hipertensión, arritmias y enfermedades del músculo cardíaco (cardiomiopatías), aunque estos problemas suelen ocurrir con ingesta superiores a dos copas al día. No olvidemos además los accidentes de tráfico y los problemas de adicción que pueden derivar en alcoholismo. En las mujeres, el consumo de alcohol, incluso a dosis relativamente bajas, parece que puede ser un factor de riesgo de desarrollo de cáncer de mama.
En conclusión, aunque el uso moderado de bebidas alcohólicas parece ser beneficioso sobre el corazón, a diferencia de otras medidas dietéticas como el aumento del consumo de frutas y verduras, su ingesta en mayor cuantía puede ser muy peligrosa. Por ello, tal y como establece la Asociación Americana del Corazón: "en el momento actual no existe justificación para recomendar el consumo de alcohol como estrategia para la protección de problemas cardiovasculares, sino que debe ser un tema de discusión entre el médico y su paciente, según los riesgos específicos de cada persona".