nutrición / dietas
Con el frío se tiende a beber menos y se puede también producir algún grado deshidratación.
PILAR RIOBÓ
Durante estas fechas son muchos los que se apuntan al gimnasio o los que aprovechan para practicar esquí u otros deportes de invierno. Pero en invierno también la hidratación es clave para alcanzar un buen rendimiento deportivo y retrasar la aparición de la fatiga.
El ejercicio físico contribuye a llevar una vida más saludable, contrarresta los efectos de la vida sedentaria, y tiene múltiples beneficios. Al practicarlo, se produce un calentamiento que se intenta compensar a través del sudor, la vasodilatación de la piel y la respiración rápida.
En el caso de deportes como el esquí, snowboard, alpinismo, etc. es importante recordar que, aunque la temperatura ambiental sea muy fría, la ropa aislante y el esfuerzo físico hacen que aumente la sudoración. De hecho, algunos atletas de deportes de invierno pierden una gran cantidad de líquido, debido al aislamiento que produce su ropa deportiva.
Por ello, también en esta época, se recomienda beber antes, durante y después de practicar cualquier deporte, incluso cuando no se tiene sed, dado que el frío puede hacer que disminuya esta sensación. Esto contribuye a retrasar la fatiga y mejora el rendimiento. La cantidad a ingerir dependerá de la intensidad del ejercicio, la vestimenta, etc. Además de agua, incluir en la ingesta total todo tipo de líquidos ayuda a reponer las pérdidas y conseguir la cantidad de líquidos necesarios. Las bebidas para deportistas, que aportan azúcares y electrolitos, especialmente sodio, contribuyen a reponer sales minerales.