Tu guía de nutrición / dietas
El aceite de oliva ofrece múltiples beneficios, sobre todo si se trata de aceite de oliva virgen y no de refinado.
PILAR RIOBÓ
03/11/2007
El aceite de oliva es uno de los alimentos más característicos de la dieta mediterránea. Contiene ácido oleico, que es una grasa monoinsaturada que disminuye los niveles de colesterol total y el colesterol de tipo LDL (o colesterol malo), y también eleva los niveles de colesterol HDL (o colesterol bueno). También contiene vitamina E, y polifenoles, que son sustancias con una potente capacidad antioxidante. Estas sustancias son más abundantes en el aceite de oliva virgen extra, que se obtiene tras la primera presión de las aceitunas y por ello contiene mayor cantidad de vitamina E y de polifenoles que el aceite de oliva refinado. Parte de estas sustancias se pierden al refinarlo, cuando el aceite se calienta a altas temperaturas en este proceso.
El aceite de oliva virgen, alto en vitamina E y en polifenoles, no solo aumenta los niveles de colesterol HDL (el colesterol bueno), sino también el nivel de sustancias antioxidantes en sangre. Esto es importante porque, para la formación de la placa de ateroma (futuro trombo) en la pared de las arterias - si se produce en las que irrigan al corazón, cuando las obstruyen por completo producen el infarto - no sólo es importante el nivel de colesterol en sangre, además de otros factores como la hipertensión y el tabaquismo, sino que también influye la capacidad de evitar la oxidación del colesterol LDL que se encuentra formando esa placa de ateroma. La presencia de sustancias antioxidantes en la dieta evitaría la oxidación del colesterol malo.
Estos datos sugieren que es posible que las personas que usan aceite de oliva virgen de primera prensa en frío, tengan una menor posibilidad aún menor de desarrollar enfermedades cardiacas que las personas que utilizan aceite de oliva refinado.