nutrición / dietas
El picoteo constante y la falta de horarios alimenticios nos hace alimentarnos peor en verano.
Ana Almendro Franco
La respuesta es sí. Nos alimentamos más y peor en verano. La ruptura de horarios, el aperitivo y las bebidas refrescantes ricas en azúcares son algunos de los elementos que nos hace comer mal en esta época del año.
Según el Instituto Danone, esto es una paradoja porque naturalmente nuestro cuerpo es cuando necesita menos energía. Al contrario que en invierno que al hacer más frío necesita más, lo que es igual a más comida.
El aperitivo
Los kilitos de más que se cogen en las vacaciones no son un mito, es de lo más real. Al tener más tiempo libre desayunamos tarde y más abundante y sobretodo, hacemos el aperitivo con la cervecita. Lo normal de un aperitivo sería unas aceitunas, una tapa pero cuando estamos de vacaciones nos excedemos en el aperitivo que se convierte en una ración sardinas, de ensaladilla rusa, de croquetas... y cuando llega la hora de comer volvemos a comer otra vez. Es decir que comemos dos veces. También los helados y las bebidas refrescantes son habituales en el verano.
Los horarios
En vacaciones nos deshacemos del reloj y esto implica comer cuando tenemos hambre, por lo que se crea una anarquía de cantidad y variedad. Se desayuna a las 12 de la mañana, se toma el aperitivo a las 2 y las 3 estamos comiendo. Nos echamos la siesta y vuelta a empezar. También es importante no confundir la necesidad de tomar líquidos con el hambre. El verano perdemos líquido pero la energía que gastamos es menor al no hacer grandes esfuerzo debido al calor.
Consejos a tener en cuenta
- Fruta y más fruta: sabrosa, fresquita y sacia la sed. Melón, sandía, fresas, melocotón... Prepárate ricas macedonias y zumos .
- Tomar agua cuando se tenga sed antes que refrescos azucarados o cerveza.
- Hacer recetas ligeras como ensaladas , sopas frías o gazpachos que son muy saludables.