nutrición / dietas
El déficit de esta hormona o la resistencia a la misma producen la enfermedad denominada diabetes.
PILAR RIOBÓ
La insulina es una hormona producida por células beta que se encuentran en los llamados islotes de Langerhans en el páncreas, un órgano localizado detrás del estómago. La insulina se segrega hacia la sangre después de cada comida, y facilita el paso de la glucosa desde la sangre hacia el interior de las células, tanto musculares como cerebrales, cardiacas... donde es utilizada como energía para las funciones diarias básicas, como moverse y respirar.
Si no hay suficiente insulina, o si el cuerpo no puede usar la insulina producida porque existe una resistencia a la acción de la misma, se produce la diabetes. En este caso, los niveles de glucosa en la sangre (denominados glucemia) se elevan. Además, el cuerpo no puede usar la glucosa porque no es capaz de entrar en las células, y empieza a descomponer las grasas para usarlas como energía. Esto genera productos de desecho llamados cetonas. Los altos niveles de cetonas son peligrosas y se produce la llamada cetoacidosis diabética, que requiere atención médica inmediata.
Existen dos tipos principales de diabetes. En la diabetes tipo 1, el páncreas no produce suficiente insulina. Las personas con diabetes tipo 1 siempre necesitan tratamiento con insulina. La dosis de insulina para las comidas depende de la cantidad de carbohidratos consumidos. Los niveles de glucosa sanguínea deben medirse durante el día tomando una pequeña gota de sangre (usualmente de un dedo) y colocándola en un medidor que mide el nivel de glucosa en la sangre. Las personas con diabetes tipo 2 tienen lo que se llama resistencia insulínica y llega el momento en que, después de años funcionando con un exceso de insulina (hiperinsulinismo), el páncreas se agota, no es capaz de contrarrestar la resistencia, y consecuentemente, la glucemia se eleva. Estos pacientes pueden tener un tratamiento sólo con dieta y ejercicio para bajar de peso o tomando pastillas, o pueden requerir tratamiento con insulina de inmediato.
La insulina es una proteína, y se degrada cuando se toma por vía oral. Por ello, generalmente se administra por medio de una inyección que el paciente se puede autoinyectar debajo de la piel del abdomen, el brazo o el muslo. También algunos pacientes con diabetes tipo 1 usan una "bomba" que les administra insulina de forma continua a través de un catéter colocado debajo de la piel.
Existen diferentes tipos de insulina, los cuales difieren dependiendo de cuánto tiempo tarda la insulina en empezar a hacer su efecto después de inyectarse (inicio), cuándo se produce la acción máxima y la duración de la acción. Estos diferentes tipos de insulina se pueden combinar dependiendo de la hora del día y de cuándo tomen sus alimentos.