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Dra. Pilar Riobó

Las dietas milagro no existen

Alimentación y salud

Dopaje en las olimpiadas

Parece muy difícil, casi imposible que un atleta "normal", que compita sin doparse, pueda lograr algún récord o medalla.

PILAR RIOBÓ

30/07/2008

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El dopaje conlleva peligrosos efectos secundarios

El dopaje conlleva peligrosos efectos secundarios - Foto: © Maksim Shmeljov - Fotolia.com

Un total de 28 disciplinas deportivas tendrán lugar en Pekín, para las contiendas de los Juegos Olímpicos de verano de 2008. Existen muchas evidencias, incluyendo testimonios personales, que indican que la utilización de fármacos que mejoran el rendimiento, llamados "fármacos ergogénicos", es muy frecuente entre los atletas de alta competición. Recordemos que en las últimas olimpiadas de Atenas 2004, los dos mejores atletas griegos, Kenteris, campeón olímpico de 200 metros en Sydney, y Thanou, subcampeona olímpica, ante la posibilidad de un control de dopaje por sorpresa, prefirieron retirarse, y dijeron que habían sufrido un accidente de moto, del que no se encontró ningún rastro. Previamente, en los juegos de Sydney 2000, el campeón del mundo de lanzamiento de disco, el australiano, Bernerd Reiter, prefirió retirarse.

Sin embargo, son relativamente pocos los atletas que dan positivo en las pruebas de dopaje. Parece existir un código de silencio sobre este tema y reinan la ausencia de información científica y el ocultismo. Parece muy difícil, casi imposible, que un atleta "normal", que compita sin doparse, pueda lograr algún récord o medalla.

El uso de fármacos con el objetivo de aumentar el rendimiento deportivo viene ocurriendo desde hace años. Los primeros fármacos estimulantes utilizados con este objetivo fueron las anfetaminas, que tienen efecto estimulante y disminuyen la sensación de fatiga. Pero ello supone un riesgo muy importante, ya que la fatiga es, al fin y al cabo, un mecanismo de defensa que obliga a parar en situaciones límite. Recordemos al ciclista británico Tom Simpson, que falleció en el Tour de Francia, presuntamente por uso de anfetaminas. Las anfetaminas se pueden detectar en un análisis de orina. Pero se han inventado múltiples y originales técnicas para sustituir la orina del atleta por una muestra de orina de otra persona y evitar dar positivo.

Otra sustancia muy utilizada por los deportistas es la cortisona, una hormona que aumenta en situaciones de estrés. Es un fármaco legal que utilizan muchos enfermos, que reduce las molestias del entrenamiento y tiene cierto efecto euforizante. También posee efectos secundarios severos, como osteoporosis y alteraciones inmunológicas.

La testosterona (la hormona masculina) y sus derivados (llamados globalmente, los esteroides anabólicos), aumentan el tamaño, la fuerza, la potencia y la velocidad muscular. También aceleran la velocidad de recuperación, lo que permite un entrenamiento más intensivo. Para lograr el máximo efecto, se utilizan en combinación con otras hormonas con actividad similar como la insulina, la hormona de crecimiento, y el factor de crecimiento similar a la insulina. Tienen múltiples efectos secundarios, algunos de ellos serios, incluyendo la muerte prematura. Los atletas evitan la detección haciendo que el fármaco ya se haya eliminado en el momento del control antidopaje.

Los estudios realizados en la antigua Alemania Oriental, que se han conocido tras la reunificación, indican que disminuyen el tiempo en los 100 metros, en 0,7 segundos, y también mejoran el rendimiento en las carreras de larga distancia o de resistencia de 400, 800 y 1500 metros, en alrededor de 4, 7, y 9 segundos respectivamente. También producen beneficios en los nadadores. En general, los beneficios son mayores en las mujeres.

La hormona de crecimiento es otra sustancia utilizada para el desarrollo de la masa muscular (anabolizante). Los efectos secundarios son importantes ya que favorece la aparición de diabetes y la aparición de cánceres.

La eritropoyetina (EPO) es una hormona que estimula la producción de glóbulos rojos de la sangre, por lo que aumenta la capacidad de transporte de oxígeno, y el rendimiento. La EPO también tiene efectos secundarios, incluyendo la muerte súbita y una tendencia a formación de trombosis. Desde que la EPO fue introducida en el mundo del ciclismo han fallecido más de 25 ciclistas profesionales por causas desconocidas. La tasa de mortalidad entre estas personas jóvenes es claramente muy elevada con respecto a la población de similar edad.

Los fármacos que aumentan el rendimiento deportivo, sabiamente utilizados por los atletas de élite, pueden mejorar el rendimiento y conseguir récords y medallas. Pero suponen un riesgo para la salud de los usuarios, y también para la integridad moral y ética del deporte moderno. Esperemos que estas olimpiadas de Pekín sean unas olimpiadas "limpias".

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