estar en forma
Es uno de los dolores más frecuentes y con un tratamiento efectivo más difícil de encontrar
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Se trata de una afección reumática que provoca dolor en la parte más baja de la espalda y los glúteos. El origen de dicho dolor proviene de diferentes alteraciones que se producen en los ligamentos, músculos, discos vertebrales o las propias vértebras.
Se trata de la zona que más peso soporta de la columna vertebral por lo que las lesiones son muy frecuentes. En España el 80% de la población sufrirá en algún momento de su vida un episodio de lumbalgia, mientras que el 15% la sufre normalmente.
Uno de los principales obstáculos de la lumbalgia es el diagnóstico. En muchos casos en las radiografías no se observan problemas mayores de los que puede tener una persona sana con escoliosis o desgaste discal.
Tratamientos
A pesar de la tendencia natural y creencias populares, de apostar por el descanso hasta que el dolor pase, se debe evitar el reposo e intentar mantener el mayor grado de actividad física que el dolor permita. Como máximo se puede estar 48 horas en cama si las molestias son muy fuertes e impiden adquirir otras posturas.
Actividad física no debe confundirse con hacer deporte, mientras perdura el momento más fuerte del dolor. Sin embargo si se recomienda realizar ejercicio cuando el dolor persiste más de 6 semanas. Hasta la fecha no se han prescrito actividades específicas para el tratamiento de la lumbalgia, sino que se recomiendan aquellos deportes a los que la persona esté más acostumbrada o en los que se sienta más cómoda.
Fármacos
Siempre bajo supervisión médica, se puede tomar paracetamol o antiinflamatorios durante un periodo máximo de tres meses.
Neurorreflejoterapia
Si el dolor se prolonga, se puede optar por una serie de grapas quirúrgicas que estimulan las fibras nerviosas implicadas en el dolor.
Cirugía
Es uno de los últimos recursos. Si el paciente, habiendo probado anteriormente otros tratamientos, lleva más de dos años con dolor, se puede recurrir a una fusión vertebral, con el riesgo que ello conlleva. Esta consiste en unir una serie de vértebras con injertos óseos como tornillos o placas.
Lo que no se recomienda
Algunos remedios populares no son nada recomendables, como el uso de corsés y fajas, la electroterapia o la ozonoterapia. Tampoco existe una base científica que justifique la utilización de suelas, plantillas, sillas o colchones para prevenir la lumbalgia. Aunque si por ejemplo, un colchón de firmeza intermedia puede ayudar a mejorar los dolores persistentes más que uno muy firme.