estar en forma
Las principales anomalías durante esta estación
Fabio Expósito Rodríguez
Este artículo no representa ni sustituye cualquier tipo de prescripción médica.
Resfriado. Se trata de una infección vírica, que afecta sobre todo a la nariz y la garganta. Es una de las afecciones que más personas contraen, a pesar de su poca gravedad. En los adultos se suelen dar de media entre 2 y 5 resfriados anuales.
Los síntomas habituales son congestión y secreción nasal, cansancio y malestar general y estornudos. También se pueden dar escozores y lagrimeos oculares, presión en los oídos y dolor de garganta. No suele haber fiebre, y si aparece es muy baja.
Aquí te ofrecemos algunos remedios caseros para prevenir y sobrellevarlo
Gripe. También tiene un origen vírico clasificado en Tipo A, B y C. El primero de ellos es el más común y el que presenta mayor gravedad. Es más específica del invierno y las fiebres repentinas pueden llegar comúnmente hasta los 39'5 °C. Las epidemias gripales llegan a colapsar hospitales y provocan muchas bajas laborales y escolares.
Sus síntomas frecuentes son fiebre alta, dolor de cabeza, dolores musculares, tos seca, cansancio, estornudos, pesadez general, escalofríos, sudoración, secreciones de la nariz, dolor de garganta, mareos, falta de apetito o incluso vómitos. Las personas que pertenezcan a grupos de riesgo deben vacunarse con anticipación.
Faringitis. Se trata de una inflamación de la faringe, la parte posterior de la garganta, entre las amígdalas y la laringe. Su causa es una infección viral como los propios resfriados o gripe. Se da sobre todo en los meses con más frío, y suele propagarse entre las personas con las que se convive diariamente.
Su principal síntoma es el dolor de garganta, aunque también puede originar fiebre baja, dolor de cabeza, dolores musculares y articulares, erupciones cutáneas o los ganglios linfáticos del cuello inflamados.
Laringitis. Es una hinchazón e irritación de la laringe, capaz de provocar ronquera o pérdida de la voz. En la laringe, situada en la parte superior de las vías respiratorias se encuentran las cuerdas vocales, que cuando están infectadas se hinchan. Esto puede provocar incluso la obstrucción de las vías aéreas. Sus causantes comunes también son la gripe o los resfriados, aunque puede prevenir de alergias, neumonía, bronquitis, etc.
Sus síntomas más comunes son la propia ronquera, inflamación en los ganglios linfáticos del cuello y fiebre.
Otitis. Inflamación en el oído, que puede afectar a partes internas o externas del mismo. La otitis media afecta sobre todo a los más pequeños de la casa, hasta los tres años. Suele ir ligado a la aparición de asma o enfermedades respiratorias contagiosas.
Un síntoma habitual es el resfriado, también se puede dar picor en el oído, presión en el tímpano, dolor en la zona, hinchazón, enrojecimiento, pus, mal olor, pérdida de audición, fiebre, o zumbidos.
Bronquitis. Es la inflamación de las vías aéreas hacia los pulmones. Puede ser de corta duración (aguda) o de larga duración (crónica) que reaparece a menudo. En sus inicios afecta sobre todo a la nariz, la garganta y más tarde los pulmones.
Los síntomas comunes a ambas bronquitis son molestias en el pecho, tos con mocos, fatiga, fiebre baja, y dificultad respiratoria. En la bronquitis crónica también se puede producir inflamación en piernas, tobillos y pies, coloración azulada en los labios y resfriados o gripe.
Neumonía. Es una infección en los pulmones. El tejido pulmonar puede llegar a llenarse de pus y otro tipo de secreciones que dificultan al oxígeno llegar al torrente sanguíneo.
Los síntomas son tos (con mucosidad en ocasiones), fiebre, escalofríos, dificultad para respirar, dolor de cabeza, confusión o inapetencia.