El hierro es el mineral más deficitario en la dieta de la población en general, apareciendo también en primer lugar en la alimentación deportiva y siempre con más asiduidad en la mujer que en el hombre
FELIPE ISIDRO
Las sales minerales son elementos que el cuerpo requiere en cantidades bastante pequeñas.
Su función es reguladora, no aportan energía.
Los macrominerales (calcio, fósforo, sodio, cloro, magnesio, hierro y azufre) son minerales esenciales y se necesitan en mayor proporción que otras sales.
El hierro es necesario para la producción de hemoglobina (transportador de oxígeno en la sangre) e interviene en los procesos de obtención de energía.
Se absorbe mejor el hierro de los alimentos de origen animal que el de origen vegetal (la vitamina C y el ácido cítrico, en frutas y verduras, mejoran su absorción). Abunda en las carnes (sobre todo la de caballo), hígado, pescados, yema de huevo, cereales enriquecidos, frutos secos y levaduras.
El déficit de hierro, concretándose en anemia ferropénica, se convierte en un factor limitante del rendimiento (Hinton y cols, 2000). Es necesario pues, que si realizas ejercicio físico aportes en tu alimentación suficiente cantidad de este mineral.
No obstante, hay que diferenciar lo que es una verdadera anemia de la pseudoanemia que presentan algunos deportistas (Newhouse y Clement, 1988). Esta última se produce por un aumento transitorio de volumen plasmático ligado a la propia actividad física, principalmente en deportistas de resistencia y mujeres.
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