Tu guía de estar en forma
Ayudados por el sedentarismo, los glúteos tienden a ponerse blandos, por no hablar del acecho de la celulitis. No desesperes, puedes convertir tu puesto de trabajo en un gimnasio.
FELIPE ISIDRO
02/11/2007
¿Sabes que los glúteos pueden endurecerse sólo con apretarlos? Pues ponlo en práctica: cuando estés sentada procura contraerlos, aguantando un rato, siempre que puedas. Si aprietas también la tripa estarás también trabajando uno de los abdominales más importantes, el transverso. Nadie se dará cuenta de que estás haciendo ejercicio.
Tu silla puede ser tu mejor banco de trabajo para hacer sentadillas de piernas, ya que este ejercicio imita el acto de sentarse y levantarse. Cada vez que puedas, haz este gesto, pero sin llegar a sentarte, entre 10 y 20 veces. Si tu asiento es regulable, baja la altura todo lo que puedas o ponte al lado y procura bajar más. Si te da cosa que alguien pueda verte, haz este ejercicio en el baño. Muy importante: al bajar, echa el culo atrás y siente el peso en los talones; que tus rodillas siempre estén en línea recta con tus talones, nunca por delante. Tus pies deben estar paralelos y abiertos el ancho de los hombros.
En tercer lugar, las zancadas. Este ejercicio "machaca" el trasero y lo deja duro como una piedra. Para hacerlo, levántate, separa los pies el ancho de los hombros y lleva una pierna atrás: la de adelante quedará flexionada y la de atrás con el talón en alto. Apóyate en la pierna que está doblada o agarra las dos manos al frente y sube y baja (en un tiempo, en dos, haciendo rebotes abajo...). Al menos 15 veces con cada pierna. Recuerda que al bajar (con la espalda recta) tu rodilla no puede estar por delante de tu tobillo, así que echa el peso en tu pierna de atrás.