estar en forma
Descubre todas las claves para retomar la actividad física sin sufrir las consecuencias
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El verano no sólo sirve para descansar del trabajo, parece que con las vacaciones muchos optan también por olvidar las rutinas alimenticias y físicas, terminando por perder la forma que tanto les preocupaba conseguir antes del inicio de la época estival.
Lo primero, sobre todo si eres deportista, es realizar un reconocimiento médico. La idea es determinar si se ha generado alguna enfermedad o lesión durante las vacaciones que impida la vuelta a la actividad física.
Lo aconsejable es ir aumentando poco a poco la intensidad del ejercicio, de forma que los primeros días no aparezca la fatiga, ni se provoquen lesiones debido a la inactividad de los músculos, articulaciones, etc. La duración y el ritmo dependerá de cada persona y del deporte que practique.
En cualquier caso, pese a que se realice un deporte específico, se recomienda un entrenamiento general. Se debe mejorar el tono muscular y la resistencia de forma progresiva. Un buen ejemplo pueden ser ejercicios de carrera continua, actividades de flexibilidad e incluso hacer musculación con poco peso. También se deben añadir ejercicios aeróbicos que permitan aumentar la capacidad cardiovascular.
Dieta
Es necesario dotar al cuerpo en todo momento de los nutrientes necesarios. El objetivo es aumentar la masa muscular y disminuir el peso corporal correspondiente a la grasa superflua. Para ello se debe hacer cinco comidas diarias y limitar los alimentos con azúcares refinados.
Entre el 65 y 70% de las calorías consumidas deben proceder de hidratos de carbono compuestos, como verduras, pasta, arroz o frutas. El 20% tienen que ser aportadas por proteínas provenientes de carne de pollo, ternera o huevos. El 10 ó 15% restante deben ser grasas.
Lesiones
Los problemas más frecuentes derivados de esta vuelta a la rutina deportiva, son las contracturas y las tendinopatías agudas, como consecuencia del sobresfuerzo de la parte inferior del cuerpo. Incluso con el aumento del ritmo y el esfuerzo progresivo se pueden sufrir roturas fibrilares o tendinopatías crónicas. Con algunos ejercicios específicos también se pueden provocar esguinces de tobillo o rodilla, pubalgias, etc.