embarazo
También durante la gestación es una cuestión de salud, que trasciende de lo meramente estético.
Mayka Sánchez
¿A qué bebé o a qué niño pequeño no le encanta que mamá tenga una piel suave y cuidada cuando es abrazado? A todos los peques les fascina el aterciopelado roce de las caricias, los besos y todos los arrumacos de su madre. Cuidar la piel también durante la gestación es una cuestión de salud, que trasciende de lo meramente estético.
El tejido cutáneo es una capa impermeable que tapiza todo el cuerpo y una de sus principales funciones es protegernos frente a las infecciones. He aquí una buena razón (entre otras muchas) para su cuidado. Sin esta delicada estructura que recubre toda la superficie corporal no sería posible mantener la vida.
Se trata del tejido más extenso del organismo, que supone el 5% del peso total y que en el adulto llega a alcanzar una superficie de dos metros cuadrados, medida que se incrementa sensiblemente durante el embarazo, es especial en el abdomen y las mamas. Consta de tres capas: la epidermis, que es la más superficial y le confiere impermeabilidad; la dermis, que es la capa intermedia y actúa como soporte y está recorrida por vasos sanguíneos y la hipodermis, o capa más profunda, que es la reserva de energía del organismo.
La piel se alimenta de dentro hacia fuera, es decir, el oxígeno y los nutrientes circulantes en la sangre y aportados por los vasos sanguíneos de la dermis son su fuente de alimentación. De ahí la importancia de una dieta equilibrada.
Pero esto no significa que nos olvidemos de las modernas cremas y todos los nuevos productos de dermofarmacia, sino todo lo contrario. En los últimos años los avances en este campo del cuidado de la piel han sido espectaculares. La piel de la cara y del resto del cuerpo debe estar limpia, hidratada y protegida de la acción del sol, del frío y los radicales libres. No obstante, el astro rey tiene unos innegables efectos beneficiosos sobre ella, puesto que activa el metabolismo de la vitamina D (que previene el raquitismo y ayuda a la absorción intestinal del calcio, funciones muy importantes durante la gestación) e incluso influye muy positivamente en el estado anímico.
Durante el embarazo la piel de la futura mamá experimenta ciertos cambios en cuanto a su superficie, coloración, textura... Por ello hay que extremar sus cuidados. Si bien de la fotoprotección o protección solar hablaremos más extensamente en los meses de verano, ahora nos vamos a centrar en la hidratación del cutis.
Aquí tienes unas sugerencias
Hydrance Optimale. Nueva generación. Científicos de los laboratorios Avène (Pierre Fabre), que en 2002 sacaron al mercado la primera gama de hidratación diseñada bajo un sistema de hidratación perfecto, como es el del ojo, han avanzado en la investigación del mimetismo del film lacrimal para ofrecer a las pieles deshidratadas un mecanismo de hidratación, mucho más completo y que aporta un film lipídico protector. Es un excelente completo hidratante gracias a sus dos activos patentados: la lipomucina y la meiboserina, de reciente introducción en el mercado.
Agua Termal de Avène. Pieles sensibles. Este preparado supone un alivio fundamental contra la tirantez de la deshidratación. Su óptimo equilibrio en calcio y magnesio garantiza eficacia y tolerancia y su débil mineralización confiere a la piel del rostro una suavidad excepcional.
*Estos productos los puedes adquirir en farmacias y parafarmacias. Déjate asesorar por los expertos.