embarazo
Un estudio revela que el 15% de los hogares españoles desperdicia al año comida por valor de 600 millones de euros.
Mayka Sánchez
Un estudio de Alfa Hogar demuestra que dos millones y medio de los hogares españoles (15%) desperdicia alimentos cada año por un valor de 600 millones de euros. Aun que estamos en época de crisis, quizá por ignorancia, olvidos y despistes de la ajetreada vida que llevamos a veces se produzca un despilfarro de comida que acaba en el cubo de la basura, debido fundamentalmente a una mala conservación.
La conservación adecuada de los alimentos es fundamental (además de para evitar que se estropeen y así no malgastar el presupuesto en comida) para prevenir todo tipo de alteraciones gastrointestinales (intoxicaciones, infecciones..) y cierta situación de inmunodepresión (defensas bajas). Este aspecto debemos cuidarlo muy especialmente en el embarazo, puesto que la futura mamá puede resultar más vulnerable a esos procesos, que no sólo repercuten en su salud, sino también en la del bebé. La higiene alimentaria, cuestión que cada vez preocupa más a la Organización Mundial de la Salud (OMS), adquiere una mayor relevancia durante la gestación.
Los métodos de conservación más empleados son la refrigeración (97%) y la congelación (91%), si bien se observa una tendencia al alza (30%) en cuanto a recurrir a nuevas técnicas muy válidas, como es el envasado al vacío. Según este estudio, las frutas (85,8%) y las verduras (65,1%) son los productos más estropeados, seguidos de los embutidos, la carne, los precocinados y el pescado. A las mujeres se les echa a perder con más frecuencia la verdura, mientras que a los hombres los precocinados. Castilla y León, Canarias y Cantabria son las comunidades autónomas que más han incorporado la moderna costumbre de conservar los alimentos al vacío, sistema que permite al consumidor disponer de comida natural fresca y saludable.
Algunas de las principales ventajas del envasado al vacío son:
- Al no estar en contacto con el oxígeno, la frescura, el sabor y los nutrientes se mantienen mucho mejor. Microorganismos como las bacterias mueren o tardan más en reproducirse.
- Por la misma razón permanecen inalterables la textura y el aspecto.
- Se evitan las quemaduras y la humedad que puede producir el hielo por la congelación.
- Los alimentos secos, como el azúcar, no se ponen duros al no estar en contacto con el aire.
- Ni tampoco se vuelven rancios los productos con alto contenido en aceites y grasas.