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Ayuda a prevenir riesgos del embarazo como la tromboflebitis
MAYKA SÁNCHEZ
El tromboembolismo venoso o tromboflebitis aparece por la formación de un coágulo o trombo en las venas de los miembros inferiores y afecta principalmente al área inferior de la rodilla o al muslo. Parte de ese trombo puede desprenderse de su origen, formar un émbolo y emigrar por el torrente circulatorio venoso hasta otras regiones, especialmente el pulmón. Caso en el que se produciría una embolia pulmonar, que es un problema serio.
Existen factores de riesgo bien identificados: cirugía ortopédica de rodilla y de cadera, así como cualquier cirugía en la región abdominal, trastornos de insuficiencia venosa crónica, edad avanzada, haber estado bajo tratamiento hormonal sustitutivo posmenopáusico, consumo de antinconceptivos orales en la edad fértil y ciertos traumatismos.
Durante el embarazo, el riesgo se incrementa de cinco a diez veces más porque el aumento del tamaño de útero comprime la vena cava. La mejor forma de prevención es huir de la inmovilidad y, sobre todo, practicar ejercicios físicos como andar y nadar, que no supongan ningún reto competitivo. De éstos tenemos que olvidarnos desde el momento en que deseamos concebir un hijo.
Si el proceso aparece, lo habitual es que se manifieste en una sola pierna con algunos de los siguientes síntomas: dolor, sensibilidad extrema al roce, edema o inflamación, sensación de calor en la zona afectada y también al tacto, pequeñas ulceraciones y enrojecimiento de la piel.
Tanto la profilaxis preoperatoria como el tratamiento cuando el tromboembolismo se resuelven con la administración de fármacos anticoagulantes orales e inyectables.
Los más empleados hasta ahora son el grupo de las heparinas, seguido por acenocumarol, más conocido como Sintrom. Pero estos tratamientos tienen bastantes limitaciones por el riesgo de hemorragias, el exhaustivo control analítico que requiere el paciente, la enorme variabilidad de respuestas en función de los enfermos, la terapia con otros medicamentos e incluso la alimentación. Según los expertos, sus días están contados.
Los excelentes resultados de los estudios clínicos Record 1 y Record 3, aparecidos recientemente en New England Journal of Medicine, y del Record 2 en The Lancet, que han incluido a más 20.000 pacientes, revelan que un nuevo anticoagulante oral (rivaroxaban), aún no comercializado, tiene una superior eficacia clínica, una administración más cómoda (una pastilla al día) y no precisa ningún tipo de monitorización en los pacientes.
Desde hace unos años otra de las causas de tromboflebitis es el llamado síndrome de la clase turista. Afecta a cualquier tipo de personas que realizan largos vuelos en la clase turista. Las embarazadas son un grupo aún más vulnerable. Cuanto más largo sea el viaje y más posibilidades se tengan de problemas en el retorno venoso, mayor es el riesgo.
Al permanecer durante mucho tiempo sentados en el espacio reducido del avión pueden sobrevenir trastornos en el retorno venoso sanguíneo. Con la inmovilidad aumenta el riesgo de éxtasis venoso o estancamiento del flujo sanguíneo de retorno en las venas de las piernas, que favorece la hipercoagulabilidad y la formación de trombos.
Los primeros síntomas suelen ser el edema o hinchazón de tobillos y pantorrilla, sensación de pesadez de piernas y calor en la piel de estas extremidades.
Lo mejor es levantarse de vez en cuando y caminar por los pasillos del avión. También es aconsejable, aun estando sentado, mover en lo posible los pies. En viajes de más de ocho horas y en personas de riesgo puede ser conveniente, bajo consejo médico, la administración de ciertas dosis de aspirina. Al llegar al punto de destino son muy recomendables los baños de agua fría en la región afectada y la elevación de las piernas en la medida de lo posible al estar sentados o tumbados.