embarazo
Es mejor convertir este acto en algo lúdico, en un juego con nuestro peque
MAYKA SÁNCHEZ
Cuando los recién nacidos empiezan a crecer y a gatear y se vuelven juguetones y no paran, hay momentos en que el acto de cambiar los pañales se convierte en todo un reto. Algunas madres (y padres) se desesperan y hasta les gustaría atar durante esos momentos con cuerdas de seda al pequeño danzarín. Como al niño siempre le gusta jugar y el juego es una parte fundamental de su desarrollo psicomotriz, lo mejor que podemos hacer es convertir el acto de cambiar los pañales en algo lúdico, como si eso también se tratara de un juego en el que peque y mamá (o papá) participan juntos.
Podemos cantar una cancioncilla, en la que de algún modo pedimos su participación, podemos establecer algún juego sencillito que le implique a él y le dé su importancia (tocarse la nariz, luego la boca, ¿dónde están mamá o papá?) Son sencillas cosas que acapararán su atención, harán que se convierta en el centro de nosotros y que el hecho de cambiarle los pañales sea algo secundario. Porque lo más importante para ese chiquitín es que mamá (o papá) está jugando con él y eso significa que le quiere y le mima.