embarazo
La llegada de un nuevo miembro a la familia supone un importante cambio, te damos las claves para que os adaptéis de la mejor forma posible
LAURA ARES
Tanto si se trata del primer embarazo como si no, el nacimiento de un hijo rompe las rutinas familiares y requiere que se realicen cambios. Estas modificaciones son necesarias en el hogar propiamente dicho y en el núcleo de las relaciones afectivas y organizativas. En ambos casos, los cambios hasta lograr la completa adaptación deben efectuarse de manera paulatina. Si estás a punto de dar a luz y te inquieta si podrás organizarte de un modo efectivo, sigue nuestros consejos.
Uno más en la familia
-Cambia tu hogar. En primer lugar, debes relajarte. No permitas que el agobio impida que disfrutes al máximo de un acontecimiento tan feliz. Para eso, es aconsejable que no dejes nada a la improvisación. Meses antes del parto, realiza los cambios estructurales en tu casa: piensa dónde va a dormir el bebé, dónde vas a colocar su ropa y accesorios, cuál será su cambiador... Además, reestructura todas las estancias que sean necesarias, adaptándolas a tus nuevas necesidades para asegurarte el mayor confort y comodidad.
-Si ya tienes más hijos, cuentas con la experiencia de no ser primeriza. Sin embargo, tendrás que aprender a repartir tu tiempo y energía entre los dos. Esto se complica durante los primeros meses, cuando el recién nacido requiere mayores atenciones por tu parte. Para llevar esta situación satisfactoriamente, habla previamente con tu hijo y prepárale para la llegada de su hermano. Implícale en su cuidado y haz que se sienta importante con su nuevo papel.
-Sé precavida. Dos meses antes, realiza una lista con todo lo que necesites en el hospital y durante las primeras semanas en casa. Tras preparar la bolsa que llevarás el día del parto, piensa en todo aquello que podrás utilizar. Si lo planificas, evitarás tener que salir a comprar de forma improvisada cuando no dispongas de demasiado tiempo. Para guiarte, pide consejo a mujeres que hayan sido madres recientemente. Si no conoces a ninguna, consulta los foros en Internet. La experiencia ajena será tu mejor consejera acerca de los utensilios más prácticos o sobre aquellos que no merecen la pena.
-El orden. Es vital para que tu nueva vida no sea un caos. Para ello, ten todo a punto antes de dar a luz (no dejes cosas pendientes) y sé más organizada a tu vuelta (realiza listas con los asuntos inacabados y resuelve las tareas sin que se te acumulen). Economiza tus visitas al supermercado con compras abundantes que te envíen a casa o por Internet, reestructura tu rutina dependiendo de las horas de sueño del niño y, aunque seas tú la que estés de baja, aprende a delegar las tareas.
-Si le vas a dar el pecho. tendrás que estar, aún, más dedicada al pequeño. Para que puedas salir sin preocuparte, prueba a sacarte la leche previamente. Evitarás la atadura de tener que estar cerca de tu bebé a cada rato (sobre todo, una vez que te reincorpores al trabajo)
-Cuestión de tiempo. Adaptarte a tu nueva rutina sólo te llevará unos cuantos días. Durante ese periodo seguramente no puedas dedicar todo los momentos que quisieras a tu marido, tu familia o tus amigos. No te preocupes. Ellos entenderán tus circunstancias y, seguro, contarás con su apoyo y ayuda.