embarazo
Los riesgos son prematuridad y bajo peso, a veces incompatibles con la vida
MAYKA SÁNCHEZ
Datos del Registro de Defectos Congénitos de Barcelona indican que el 32% de las mujeres que se quedan embarazadas en Cataluña son fumadoras al inicio de la gestación y un 20% siguen con este nocivo hábito hasta el día del parto. Esta realidad sociosanitaria preocupa bastante a médicos y autoridades, ya que el tabaquismo durante la gestación es un importante factor de riesgo de prematuridad y bajo peso al nacer.
El doctor Joaquim Salvador, director del Registro de Defectos Congénitos de Barcelona, señaló que esa pérdida de peso puede superar incluso los 200 gramos y comprometer seriamente la vida del pequeño. La Generalitat catalana no ha conseguido por el momento reducir el número de gestantes fumadoras, que llegó a ser del 57% en 1992 y no baja del 20% desde hace siete años. Aunque resulte preocupante e indignante, los sanitarios afirman que algunas mujeres encienden el último pitillo antes de entrar en la sala de partos.
Otro 15% de las embarazadas declaran que mantienen su adicción al alcohol durante todo el embarazo, dato que, en palabras del doctor Joaquim Salvador, no refleja fielmente la realidad, ya que el elevado consumo de alcohol en estos nueve meses resulta aún mucho más perjudicial y es responsable de numerosas malformaciones fetales.
"Una gestante fumadora lo admite y lo confiesa, pero no es así cuando es consumidora habitual de alcohol. Somos conscientes de que la cifra oficial de gestantes bebedoras no es real", dijo este experto.
El Registro de Defectos Congénitos de Barcelona recibe información actualizada de las 17 principales maternidades públicas y privadas de la Ciudad Condal y sus datos, en palabras de los expertos, suponen un ajustado perfil de la salud neonatal de Cataluña. Según este servicio, el 2% de los recién nacidos en Cataluña sufren un defecto congénito, que en la mayoría de los casos se expresa en forma de alteración cardiovascular. Le siguen a cierta distancias los defectos cromosómicos, como el síndrome de Down, que afecta a 24 de cada 10.000 nacidos y que actualmente en el 96% de las ocasiones concluye en aborto programado según uno de los supuestos de la ley española de interrupción del embarazo. Y, por último, una de cada 700 viene al mundo con malformaciones en los pies.
Los problemas cardíacos aparecidos en el desarrollo fetal no son generalmente detectables mediante ecografía ni tampoco mediante otras pruebas diagnósticas a las que pueden acceder las mujeres que van a ser madres tras haber cumplido los 35, como la amniocentesis o la biopsia de corion, ni tampoco merced al análisis que calcula el riesgo de probabilidades de que el feto sufra anomalías.
Además, se tiene constancia de que más del 4% de las embarazadas no acuden al obstetra durante el primer trimestre del embarazo, cuando este período se considera vital en el buen desarrollo embrionario (primeras ochos semanas) y fetal. La sospecha de los facultativos se inclina a pensar que entre las gestantes que inician su embarazo sin controles médicos hay una mayoría de población inmigrante. De hecho, el 19% de los niños nacidos en Barcelona en 2006 son hijos de padres extranjeros, porcentaje que supone un incremento del 3% con respecto a 2004