Tu guía de embarazo
Hace apenas unas décadas era impensable ver al bebé con nuestros propios ojos en el útero materno
MAYKA SÁNCHEZ
10/12/2007
No hace muchos años, la primera foto de los hijos era de recién nacidos. ¡Quién nos iba a decir que, gracias a los avances en las modernas técnicas de imagen, los ojos podrían traspasar el vientre materno y adentrarse en la cavidad uterina para admirar los distintos momentos del desarrollo de nuestro pequeño! Ese hermoso milagro se lo debemos a la ecografía, un procedimiento totalmente incruento e inocuo, que puede practicarse cuantas veces se considere necesario.
Ahora la ecografía, como puede imprimirse la imagen, será la primera foto de nuestro niño, que, como orgullosos padres, mostraremos a la familia, amigos, compañeros de trabajo. Y seguramente se la enseñaremos a él cuando pueda concebir en su mente de niño que así era las primeras veces que le vimos en la tripa de mamá.
Es fácil entender que la ecografía tiene unas connotaciones emocionales muy importantes. Gracias a ella no sólo el ginecólogo nos confirmará que todo evoluciona con normalidad, sino que podremos verlo nosotros mismos con nuestros propios ojos. Con el paso de las semanas se irá configurando un diminuto ser, primero cabezón, con un pequeño tórax y unas extremidades cortas, que poco a poco se irá convirtiendo en ese precioso bebé que tendremos en brazos cuando nazca