embarazo
El proyecto Hera, que agrupa a más de 50 hospitales, subraya la importancia de los cuidados de los neonatos nacidos pretérmino.
MAYKA SÁNCHEZ
La sensibilidad hacia el trato con el neonato pretérmino que necesita incubadora ha cambiado notablemente en los últimos años. Ahora se busca por todos los medios reducir al máximo el estrés que de cualquier índole pudiera sufrir el bebé (acústico, postural, brusquedad en el manejo, etc.) en la incubadora y cuando se le extrae de ella.
Una de las iniciativas encaminadas hacia este fin es el Proyecto Hera , que nace en 2008 y agrupa a más de 50 hospitales españoles, para formar a los profesionales que están en contacto con estos bebés. Se empieza creando un mundo similar al del neonato en su incubadora, para que los sanitarios capten sonidos bruscos, movimientos inadecuados y otras sensaciones que perturban el placer, el sueño o la comodidad del pequeño. Se observa que a veces basta adoptar medidas muy sencillas para hacerles la vida mucho más agradable, al tiempo que cuidar con mucho mimo la posición en que se les coloca en la incubadora. Todo ello, con el fin de evitar secuelas posteriores.
Es todo un cambio de sensibilidad y de trato hacia un ser que hasta no hace mucho tiempo parecía apenas receptivo y que ahora sabemos que es todo receptividad a los estímulos externos y que le hacen mucho bien todos los positivos y todo lo que sean muestras de cariño y de mimos.