videojuegos
Cambia la defensa, sigue el liderazgo
IVÁN CASTELLÓ
Status:
Juego deportivo. Desarrolla y distribuye: Electronic Arts. Multiplataforma (hasta 62,95 euros). PEGI: 3.
Intro:
Ya está aquí el lanzamiento más esperado, el de un gigante que bate récords de ventas, el FIFA, el simulador definitivo de fútbol sino fuera porque este deporte es tan completo y perfecto que eso es imposible. Pero se le acerca. Ese es el objetivo cada del FIFA, ahora asentado como líder del sector una vez que el Pro Evolution Soccer se durmió en los laureles. No así Electronic Arts, que cuida, y mucho, cada edición del FIFA como el tesoro que es. Más que un juego, casi una forma de vida, y para cualquier plataforma. Es la socialización del fútbol. Más si cabe.
Start (prueba PS3):
La principal novedad de la presente edición, dando por supuesto que el valor de este tipo de franquicias deportivas está principalmente en la actualización de las plantillas de jugadores, reside en que el cambio es más profundo debido a que afecta a la jugabilidad. Y ahí le ha dado el FIFA, pues es como si hubiera que aprender de nuevo a defender, que también importa. Ya es más difícil entrar al rival, tirarlo, presionarlo, y si uno no se aplica pueden llegar más goles encajados de la cuenta. Siempre, eso sí, en un entorno espectacular y mejorado por el motor de colisiones que la otorga un mayor realismo a la caída del futbolista, menos robotizada. Por ello, esta edición será de las más jugadas de la historia de los FIFA pues exige más tiempo del previsto para hacerse con los controles defensivos perfeccionados. Eso implicará un mayor disfrute de un juego francamente bueno, con tantas opciones que abruma y cuesta decidir con qué equipo o jugador se afrontará una temporada entera, quizás el modo de juego más logrado. El éxito de las licencias oficiales de equipos confirma el liderato del FIFA en Ligas nacionales y selecciones y permite 'frikadas' muy recomendables, como jugar la Tippligaen o la de Australia, aunque al final se termine jugando con los grandes clubes por todos conocidos.
Otras versiones probadas:
PSP:
Las bondades del FIFA en la consola de Sony se limitan prácticamente a la gozada de elegir equipos reales hasta de la segunda división alemana. Porque en jugabilidad se pincha. Control pesado, entradas al bulto, disparos secos, extraños del balón, postes como cuadrados, jugadores difuminados al fondo, errores tipo ascenso permitido del Barça B... Como si se hubiera asumido que la PSP se acaba y no había que echar el resto sino salir al paso para rascar algo en sus últimos coletazos. Entretenidos los modos temporada jugador y portero, el problema, en el caso de tratar de emular a Casillas, Valdés y compañía, es que apenas te tira el rival, ya detectado y no solucionado en el FIFA 11 de la PS3 aunque se eligieran equipos malos. Otro inconveniente es que al no tener profundidad por lo limitado de la pantalla, jugar con un delantero es dejarse los ojos para ver por dónde corretea. Eso sí, el objetivo principal queda sobradamente cumplido: entretener con la simulación del mundo real del fútbol.
PC:
La maravilla que es el FIFA se dimensiona oportunamente por primera vez en el magnífico entorno de nuestro ordenador, ese que cuidamos para tenerlo a punto para ocasiones como esta del lanzamiento de un nuevo FIFA. Y es que EA por fin adapta el auténtico FIFA de consola al ordenador y no inventa otro juego menor, como en pasadas ediciones. Es sólo el comienzo y ya se intuye un futuro brillante para esa amplia comunidad de jugadores que todavía prefiere la complicidad con su ordenador antes que la superficialidad de la consola.
Tras pasar por el registro obligado en Origin, por fin disfrutamos de nuestra copia para apreciar sus cualidades, superiores a los defectos. El juego robotizado, tan de línea recta hacia el gol, ya es historia al punto de que la versión PC ya no padece ese problema. Porque se juega en líneas generales de manera similar a la PS3 o Xbox. Se recomienda, pues, un pad para sacarle el mejor rendimiento a un juego casi clonado, un triunfo, un avance.
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