Tu guía de regalos
Invitarla a una buena cena no tiene por qué ser sinónimo de descabalar el presupuesto mensual. Te damos todas las claves para organizar la cena perfecta por poco dinero.
ESTHER ROSADO
20/05/2008
A veces el mejor regalo, por ejemplo para un aniversario, es una agradable cena para dos. Pero si tu situación económica no es como para tirar cohetes, quizá te echen para atrás los precios de los restaurantes. ¿La solución? Hazlo tú mismo en casa. Con estos sencillos trucos, crearás el ambiente más romántico y no tendrás nada que envidiar al mejor restaurante.
Lo primero que debes configurar es el menú. Las posibilidades son infinitas: todo depende de vuestros gustos, del presupuesto y de tu maña en la cocina. Si disfrutas entre fogones, échale un vistazo a nuestra guía de cocina o a karlosnet.com (la web de Karlos Arguiñano). En la primera encontrarás multitud de recetas ordenadas por alimentos. Si tienes una idea de lo que quieres cocinar, aquí te explicarán las distintas formas de hacerlo. En la segunda puedes elegir buscar por alimentos o por orden alfabético, pero su punto fuerte está en las diferentes secciones especiales: platos para vegetarianos, para celíacos o incluso menús bajos en colesterol. También las recetas del programa y lo más interesante: cocina para dos, ideal para esta cena.
Pero si no llegas más allá de las pizzas congeladas y el microondas, puedes comprar comida preparada. En Hipercor hay una gran variedad de platos, desde comida casera, como albóndigas o garbanzos (no te lo recomendamos para una velada como esta), hasta recetas bastante elaboradas y modernas, pasando por platos italianos de todo tipo. El sabor está tan logrado que puedes decir sin miedo a que te descubran que lo has preparado tú. Eso sí, después será problema tuyo salir del aprieto si te pide que le expliques cómo lo has preparado.
Si tu presupuesto lo permite, también puedes organizar una cena-picoteo basada en marisco, ahumados e ibéricos. Riégalo con un buen vino (consulta nuestra Guía de Vinos para elegir cuál es más apropiado) y acertarás seguro. Pero si andas algo ajustado, con una botella de Lambrusco rosado bien fresquito conseguirás un acompañamiento perfecto si por ejemplo has elegido pasta o ensaladas.
Y no te puedes olvidar del postre. Si has optado por la comida preparada, puedes entrar en El Club del Gourmet y elegir bombones, chocolates, yemas o lo que más te guste. Te traerán todo junto en el mismo pedido y lo tendrás en casa en 24 horas. Si has decidido ser valiente y hacerlo tú, en las páginas anteriores puedes encontrar también una gran variedad de postres, entre ellos los de Eva Arguiñano.
Una vez solucionado el tema de la comida, te queda lo más difícil: crear el ambiente perfecto. Para ello, es imprescindible dar con la iluminación adecuada: lo ideal es luz tenue, indirecta, pero suficiente para poder cenar con comodidad. Y por supuesto, velas. Un par de ellas en la mesa, de colores que combinen con el mantel o con la vajilla, y el toque de efecto: pequeñas velas de agua por toda la estancia. Procura tenerlas encendidas cuando ella llegue porque perderá toda la magia si te ve con el mechero y eligiendo dónde ponerlas. En ikea.es tienes varias propuestas de decoración con velas. Allí mismo puedes adquirir una gran variedad de modelos, desde 10 velas flotantes por 2,50 euros hasta originales y grandes velas con 6 mechas por 19,95 euros.
Otro detalle importante son las flores. No hace falta que compres un ramo, primero porque pretendemos conseguir una noche económica, y segundo porque al final acaban siendo un estorbo en la mesa. Una rosa en su plato vacío o varias margaritas sin tallo en unos vasos de chupito con agua le darán estilo a tu mesa por muy poco dinero.
Y no puedes olvidar la música. Dependerá de vuestros gustos, pero procura que sea tranquila y a un volumen que os permita hablar. Clásica, baladas... cualquiera que os resulte especial. Por supuesto, debe estar ya puesta cuando ella llegue.
Y un último consejo, aunque parezca obvio: no se te ocurra poner los dos cubiertos uno junto al otro y frente al televisor. Procura no hacer coincidir tu cita con la final de la Champions (y si no hay otro día, haz un esfuerzo de voluntad), pon un plato frente a otro y olvida la televisión por una noche. ¡Lo recordará durante mucho tiempo!