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Aquí tienes tres propuestas que le harán disfrutarlo mucho más
ESTHER ROSADO
En las neveras no suele haber sitio para tener siempre a punto una botella vino o de champagne bien fresquito, por lo que el día que surge tomarlo terminamos metiéndolo media hora en el congelador, para después saborearlo más bien calentorro, de todas formas. Y el padre suele ser el más disgustado por este asunto. Y lo peor de todo es que muchas veces ni siquiera hay una cervecita fría, bien por falta de espacio o simplemente porque la última vez que alguien la tomó se olvidó de reponer.
Para estas situaciones hay un regalo perfecto: el enfriador de vino. Sirve para cualquier bebida alcohólica, y enfriándolas es 40 veces más rápido que el congelador, por lo que nos permite tener una lata helada en un minuto, una botella cualquiera de cristal en 3 minutos y medio y las de champagne, que son algo más gruesas, en 6 minutos. Ya no habrá que pensar con antelación qué día os va a apetecer daros un capricho! Cuesta 89,90 euros y lo tienes en yoquierounodeesos, al igual que las otras dos ideas que te contamos a continuación.
Si tu padre es más sibarita todavía y le gusta tomar cada vino a su temperatura ideal, su regalo es el enfriador de vino inteligente. Tiene en su memoria los grados óptimos en los que se deben de paladear los treinta vinos más habituales, por lo que sólo hay que decirle de qué es la botella que nos disponemos a introducir. Él se encarga de enfriarla o calentarla hasta dejarla perfecta. También se puede seleccionar manualmente la temperatura a la que se desea tomar, por si tu padre es un experto y no le hace falta que una máquina le diga nada, o por si lo prefiere más frío o más tibio de lo que marca el estándar. Tiene un precio de 99 euros.
Y una vez solucionado el tema de la temperatura, si es amante del vino todavía le queda airearlo para que se oxigene. Esto parece una tontería, pero si de verdad se quiere que el vino demuestre todas sus características, supone entre 20 minutos y una hora, dependiendo de la variedad. Y es un tiempo que los que disfrutan de esta bebida no dejan de respetar, por muchas ganas que haya de tomarlo. Pero claro, si la comida ya ha empezado puede ser bastante molesto que nadie pueda empezar a beber hasta pasada media hora...
Para esto le puedes regalar el aireador de vino instantáneo, un artilugio que permite oxigenarlo mientras es servido en las copas, y de esta forma se puede degustar inmediatamente. Incluye una bolsa de viaje y un stand antigoteo y cuesta 49,95 euros.