Tu guía de regalos
¿Te acuerdas de la fiebre con la mano loca, con el yo-yo Russell, los chinitos de la suerte o los chupetes para colgar? Pues esto es lo próximo. Lo querrá seguro.
ESTHER ROSADO
09/09/2008
Se trata de Baliyo, un nuevo concepto en bolígrafos. Está construido en tres piezas: el cuerpo central y dos brazos paralelos, entre los que pivota. El centro es la parte que es en sí misma un boli, y los pivotes dinámicos permiten girarlo para conseguir infinidad de movimientos diferentes. Tendrá que echar mano de toda su creatividad para inventar efectos nuevos, combinando cambios de velocidad con giros de muñeca, balanceos y ondulaciones.
Practicando mucho podrá aprender (si es menos torpe que los que nunca llegamos a pasar del columpio con el Russell) movimientos complicados, trucos con dos manos, giros, vueltas, aéreos y cómo combinar todos ellos. Los básicos son fáciles, o eso dicen, pero por si acaso incluye un DVD con instrucciones para aprender a hacer seis trucos. Por si te quieres hacer una idea de lo que se puede hacer con él, echa un vistazo a este vídeo.
Para que con tanto movimiento no pierda calidad de escritura, lleva un cartucho de alta tecnología que le permite escribir con temperaturas extremas, tanto altas como bajas, sin congelarse ni derretirse, en cualquier ángulo, incluso boca arriba, y hasta debajo del agua. Vamos, que no falla cuando más se le necesita, como es costumbre de casi todos los bolis del mundo.
Se lo puedes regalar en diferentes combinaciones de colores: Rojo - Blanco - Azul, Rosa - Naranja, Azul - Verde o Gris entero. Al comprarlo escribe siempre en azul, aunque pronto estarán disponibles cartuchos de otros colores de tinta, así como pivotes de repuesto.
Es una forma divertida de mejorar la coordinación y ayuda a desarrollar las capacidades motoras, pero no se recomienda para niños menores de 5 años por contener piezas pequeñas.
Tiene garantía de reparación o sustitución en caso de defecto y lo puedes encontrar en baliyo.com por poco más de 20 euros. Es cierto que no es un bolígrafo barato, pero tampoco es corriente.
Está previsto que dentro de poco haya competiciones, y quién sabe, a lo mejor hasta llega a ser deporte olímpico. En ese caso seguro que no olvida quién le inició en el noble arte del Baliyo.
Y si simplemente se queda en una moda efímera más, al menos tendrá que reconocer que cuando se lo regalaste, antes de que todos sus amigos lo tuvieran, no sabía ni lo que era. ¡A ver quién está más al día!