regalos
Una forma práctica e inteligente de hacer buenos regalos sin gastar demasiado
ESTHER ROSADO
Las Navidades son época de gastos, y normalmente acabamos comprando por encima de nuestras posibilidades. Si queremos hacer un regalo a cada uno de nuestros familiares o amigos, posiblemente acabemos regalando cualquier cosa barata para no desestabilizar nuestro presupuesto, o bien cayendo en gastar de forma desmesurada, lo que acabará llevándonos a la famosa "cuesta de enero", tan difícil de superar.
Una buena forma de solucionarlo es proponer en casa hacer "el amigo invisible". Como casi todo el mundo sabe, se trata de escribir el nombre de cada participante en un papelito. Se doblan, se mezclan todos y después cada uno coge al azar uno de ellos. Si es su propio nombre, lo deja y coge otro, y si no, esa es la persona a quien le ha tocado regalar.
Supuestamente, cuando cada uno tiene su amigo invisible adjudicado, debe guardar el secreto y encargarse de comprarlo sin que nadie sepa nada. El día establecido, se juntan todos y van dejando los regalos envueltos con un cartel con el nombre del destinatario. Cuando éste lo abre, debe intentar adivinar de quién proviene.
Pero en realidad, una de las partes más entretenidas de este juego es intentar adivinar quién le ha tocado a cada uno, haciendo cábalas y preguntando todo lo posible. Siempre toparemos con "el legal" que no quiere decir nada, pero también está "el cotilla" y el que no tiene ni idea de qué regalar y nos pide ayuda. Uniendo esos datos, podemos hacernos una idea de quién nos va a comprar algo a nosotros y a los demás.
Además de ser muy divertido, el ahorro es sustancial y se consigue que cada uno tenga un obsequio mucho mejor, sobre todo si la familia o el grupo de amigos es numeroso. Si por ejemplo teníamos pensado gastar en regalos un total de 150 euros y tenemos que repartirlo entre 10 personas, lo normal es que cada uno se vea al final con un detallito nuestro y otros 9 de los demás, que pueden hacerle ilusión pero no serán nada del otro mundo. Sin embargo, si todo ese presupuesto lo destinamos a una sola persona, es cierto que cada miembro tendrá sólo una cosa, pero seguro que podremos permitirnos que sea precisamente lo que le hacía ilusión o necesitaba.
Es importante, para que no haya demasiadas diferencias entre lo que reciba cada uno, que se fije un precio en el momento de repartir los papelitos. Puede ser de 10 a 30 euros, si es un grupo de amigos, por ejemplo, o de 150 a 200, si es la familia, donde teníamos pensado realizar el gasto principal. El presupuesto es lo de menos, de lo que se trata es de estar todos de acuerdo en cuánto gastar y de cumplir una ilusión.