regalos
No!! Pero sí pueden ayudar a capearla
ESTHER ROSADO
Estas pueden ser unas fechas complicadas con los tiempos que corren, ya que los niños pueden entender que no deben pedir regalos caros en casa... pero todos saben que Melchor, Gaspar y Baltasar no tienen este tipo de problemas. Así que es normal que aprovechen y les pidan todo aquello que les apetezca, sin tener en cuenta el precio.
Por ello, puede que sus padres se vean obligados a mandar la carta con todos y cada uno de los deseos del niño. Pero familiares y amigos pueden poner de su parte para hacer más llevadera la cuesta de enero.
Es cierto que hasta cierta edad la ropa no hace ilusión, pero también lo es que en un día en el que reciben todo lo que quieren y más, no resultará demasiado traumático si en casa de los abuelos o los tíos reciben un par de jerseys o unos prácticos pantalones. Esto evitará que el desgastado bolsillo de los padres se resienta aún más. Y el niño no tendrá nada que echar en cara, ya que las decisiones de los Reyes son sagradas y no es culpa del que entrega el regalo que hayan dejado eso en su casa.
Otra buena idea son libros o material escolar. Bien elegidos no sólo supondrán un ahorro a los padres, sino que pueden llegar a ilusionarles tanto como un juguete. Una mochila de Pokemon o un juego de escritorio de Barbie son opciones que pueden contentar a toda la familia.
Pero si te niegas a pedir en tu carta algo que se limiten a abrir, mirar con decepción y entregar a su madre para olvidarlo al instante, puedes optar por las actividades deportivas y de ocio: un curso de esquí o apuntarle a clases de tenis le divertirán y pueden ahorrar a los padres el pago de una actividad extraescolar.
Otro gasto continuo con los niños son los zapatos. Y algunos pueden ilusionarles desde bien pequeños. Según la edad, se pueden elegir con adornos de sus personajes favoritos, atractivos colores, luces y hasta ruedas. Si son algo más mayores, unas deportivas de marca les harán felices. Y todos ellos, más o menos prácticos, evitarán a sus padres la compra de al menos un par. ¡Algo es algo!