Tu guía de libros
Una pequeña joya literaria sobre la historia de un grupo de escritores convertidos en "resistentes" libreros durantes los primeros años de la Revolución Rusa
ÀNGELS BALAGUER
29/07/2008
Autores: Mijaíl Osorguín / Alexéi Rémizov / Marina Tsvietáieva
Editorial: Edicions de la Central / Sexto Piso
Traducción: Selma Ancira
Páginas: 75
Precio: 17
Sinopsis: Moscú, 1918. El clima de ausencia de censura que sigue a la Revolución de Octubre da paso sin tardanza a una censura aún mayor. El escritor y bibliófilo Mijaíl Osorguín decide entonces, junto a un puñado de intelectuales a cual más excéntrico, fundar en Moscú la que llaman La Librería de los Escritores; pronto se convierte en un pequeño centro cultural, un lugar de descanso y un refugio para escritores, profesores, artistas y estudiantes, para todos aquellos que no querían romper con la cultura ni reprimir sus últimas inquietudes espirituales. En aquellos calamitosos años, cuando los libros se usaban para calentar las estufas, a falta de novedades editoriales, deciden publicar cortas tiradas de libros manuscritos de autores como Alexéi Rémizov o Marina Tsvietáieva. Este es el relato en primera persona de aquella iniciativa única.
Frase destacada: "Puede ser que en estos recuerdos dedicados a aquella criatura amada haya yo idealizado un poco el carácter de esa empresa comercial. Pero pienso que se trató de un fenómeno histórico, aunque solo sea por la época en que existió (de 1918 a 1922) La librería de los escritores ocupa unas líneas mus especiales en la historia de la cultura rusa y, en particular, en la del libro ruso." La librería de los escritores
Comentario: Joya bibliográfica, esta obra coeditada por la editorial independiente mexicana Sexto Piso (que tiene sede también en Madrid) y la librería La central (Edicions La central) cuenta la poco conocida labor de resistencia de un grupo de escritores convertidos en libreros durante los primeros años de Revolución. Narra su autor, Mijaií Osorguín, cómo en 1917 los libros y revistas comenzaron a editarse sin censura y las gentes de letras no sabían qué hacer, acostumbrados a los tiempos menos libres. Pero la alegría duró poco y una nueva censura, más cruda todavía, dejó sin voz, sin trabajo y sinlugar donde publicar a muchos escritoresAlgunos de ellos decidieron reunirse y dedicarse al oficio de libreros. Había libertad de comercio y, aunque la devaluación del rublo era constante y los precios no dejaban de crecer, este grupo de escritores libreros intentó mantener precios justos. En un local que ellos mismos arreglaron, cada uno de los escritores se ocupaba de una temática determinada y también una función concreta. Tras los mostradores, había representantes del periodismo, la filosofía, la historia, el arte y, por supuesto, bibliófilos y bibliógrafos. Aprendieron no solo el oficio de libreros sino el negocio. Aguantaron lo que pudieron. No mucho. Hasta que llegaron "las delicias" como dice el autor, de la NEP y lols impuestos les asfixiaron. Pero allí quedó la historia de esta librería que no solo fue la tabla de salvación de escritores sino un verdadero centro cultural moscovita. Por allí pasaban los amantes del libro que buscaban rarezas bibliográficas y sobre todo un lugar de refugio. Incluye este libro bellísimo ilustraciones de Alexéi Rémizov (las que hizo para los últimos proyectos de la librería) y poesías de Marina Tsvietávieva.
El autor: Mijaíl Osorguín nació en Perm en 1879 y murió en París en1942. Entre sus más de veinte libros
destaca la novela Una calle de Moscú, en la que narra cómo las turbulencias de los años 1914 a 1918 sacudieron incluso la más pacífica rúa moscovita. Está considerado un prosista de la talla de Tolstoi, Turguéniev y Goncharov.