Tu guía de tuning
Como diría el filósofo, el propio fenómeno es la explicación.
HERMÓGENES GIL
05/05/2008
Hablar del tuning es hablar de una pasión por el uso de un montón de verbos aplicados al automóvil: transformar, cambiar, rediseñar, potenciar, modificar, sintonizar, tunear etc., un juego del que cada vez hay mayor número de aficionados que participan desde varios niveles y grados de sofisticación. Además, el interés de cada proyecto de personalización se somete a juicio en un importante número de encuentros que se organizan a lo largo de la geografía, permitiendo poner en escena todas las posibilidades que la creatividad y el bolsillo permiten a cada uno.
Fenómeno tuning
El tuning se ha consolidado como un importante fenómeno en el que participa un amplio elenco de actores desde diferentes sectores: fabricantes de accesorios, distribuidores, tiendas, talleres, medios de comunicación, ferias, asociaciones, servicios de ingeniería, ITV, etc. Todos ellos convergen en un objetivo común: aportar el máximo de propuestas para estimular la creatividad del usuario, que es en definitiva el que cataliza, según sus posibilidades, la personalización de su automóvil, bien sea con sus propias manos o mediante el encargo a un taller o preparador personal.
El Universo tuning
Éste es un mundo en sintonía con la vida postmoderna que nos toca vivir, donde el individuo toma fuerza a partir de su particular y absoluta cosmovisión, plagada de una actitud narcisista pero que a la vez participa en comunión a modo de religión civil, nuevas formas de arte y autoafirmación identitaria.
Una manera de participar globalmente formando grupos de afinidad estética y social diferentes desde un modelo económico que ayuda al consumo y a la economía. Realidad absolutamente en contraposición a la de sus orígenes americanos, donde las necesidades de los años 30-40 no eran precisamente de abundancia.
Efectivamente, todo aquello que empezó como simple reacción ante los momentos de depresión económica, ante la imposibilidad de comprar nuevos automóviles, forzó la imaginación de los jóvenes a customizar sus automóviles. Unos inicios del tuning donde se reafirmaban las ganas y voluntad de tener un coche con estilo propio.
¿Una nueva religión civil?
Sí, una nueva religión civil donde se dan cita los nuevos feligreses en los diferentes templos de encuentro para ofrecer sus particulares rituales. No hace falta más que asistir a cualquier concentración tuning para poder comprobar cómo, tanto el aficionado más radical como el usuario más modesto, ven y se admiran ante esta especie de nuevos santos iconográficos en sus respectivos lugares sagrados. Y como toda religión, sus adeptos participan de creencias comunes y "rezan" en perfecta sintonía y éxtasis místico. En definitiva, todo un ritual de gente, música, hospitalidad visual, y complementos de diversión y competición.