El coche puede ser un lugar común en el que compartir alegrías y experiencias
Hermógenes Gil
Si es que en el fondo, tanto el aficionado al fútbol como el del tuning (que pueden serlo de los dos y estar un poco más locos... de amor por el deporte y el espectáculo) son sujetos pasivos de pasiones comunes: por la competición, por la emoción, por los encuentros, por el juego... Que libera gran cantidad de adrenalina y alguna que otra endorfina (que siempre ayudan y suavizan el dolor nuestro de cada día) y que permiten juzgar los acontecimientos en primera persona, sin necesidad de intermediarios.
Y es que estas son aficiones en las que la vista actúa como uno de los sentidos más activos, pero que no deja de lado (después de la impresión en la síntesis de una jugada o la puesta en escena del vehículo tuneado) el espacio de reflexión para un análisis de lo acontecido: valoración de técnicas individuales, de tácticas colectivas, rendimientos, preparación, estilos personales y resultados.
Por tanto, las dos aficiones triunfan buscando una verdad que sea la expresión de una ecuación resultante formada por la suma de la experiencia vivida, más el grado de conocimiento que pone cada uno del tema en cuestión y elevado todo a "n" veces el recuerdo revivido (evocar el recuerdo, la jugada, la impresión de aquella forma, el brillo, el color...) Hay continuamente en el futbol y el tuning un vivir y revivir intensamente fragmentos de espacio y tiempo que gusta recobrar a voluntad a través de la memoria, la fotografía, la televisión o el You Tube (Proust, ¿una magdalena?).
Ahora es el momento de abrir el escenario a un encuentro, el de la Eurocopa 2008, en que las dos aficiones (todos los que tengan la suerte de sintonizarse) pueden volverse una y tomar posiciones desde sus espacios o templos predilectos (la casa, el bar, el coche...) Y que quede claro que el tuner, dispone de una capacidad de sintonía con el espectáculo colectivo muy propicia y favorable, y aquel que como muchos disponga de pantalla de TV en su automóvil, podrá unificar, en su pequeño universo de coche tuneado una experiencia que podrá ser: mística (para callados y sufridores), terapéutica y reparadora (para los que liberan estrés y carga psicofísica), religiosa (para los que pretenden religarse con su entorno) o pagana (para los que sus dioses están en este mundo y en esta tierra, pegados al césped o al asfalto, sean futbolistas o preparadores).