Tu guía de tuning
Como todo en la vida, nuestros deseos (múltiples) se han de conjugar con la realidad (única: el presupuesto).
HERMÓGENES GIL
05/05/2008
Son muchos los aspectos que hemos de tener en cuenta a la hora de realizar una personalización y aplicar el tuning según nuestros gustos y afinidades. En primer lugar tener claro si podemos optar por operar en todo su contenido (cambio radical) o en alguna parte determinada (motor, equipo de sonido, alerones...) para ello, el presupuesto es lo que va a poner límites a nuestra acción y va a determinar la necesidad de poder realizarlo desde nuestra propia mano o solicitando los servicios de un especialista.
Pero también es cierto que la decisión, independientemente del presupuesto, necesitará estar apoyada por una toma de decisión ligada a unos gustos preferentes y muy personales. Ocurrirá un poco como todo lo que utilizamos en el ámbito doméstico en nuestra vida cotidiana, donde necesitamos identificarnos con nuestro entorno y con las cosas que son de uso más personal. Desde las zapatillas de ir cómodos por la casa, hasta nuestra ropa de calle, pasando por la distribución y decoración de nuestra habitación o el propio móvil u ordenado personal.
Ahora bien, cuando es nuestro automóvil de lo que se trata, siempre hay una parte de componente que es más físico y visual en contraposición a otra más emocional. Cuando se trata de lo primero, el tuning se aplica a gustos estéticos: la carrocería con sus alerones y spoilers que darán dimensión espacial y forma determinada; la pintura, con sus motivos aerográficos y sus detalles complementarios que dan color; los neumáticos y llantas, que complementan todo el conjunto reforzando la personalidad del automóvil.
Otra opción sería la que corresponde a las que nos ofrecerán sensaciones ligadas a emociones, menos visuales y más metafísicas como la música. En este caso, el objetivo será conseguir instalar un fantástico equipo de sonido capaz de hacer las delicias del más exigente melómano.
También existe una parte conectada más con la necesidad de competir y sentir el rugir interior y la velocidad, por ello nuestra acción estará más encaminada a la preparación electromecánica del motor (potencia y velocidad) que nos permitirá tunear nuestro vehículo para conseguir nuestros objetivos más salvajes.
En definitiva, cualquier parte de nuestro automóvil es susceptible de tunear a partir de la ecuación básica: un presupuesto (que limitará nuestras posibilidades) + una cultura tuning personal (que ampliará tu campo de acción y el deseo de creación).