motos
Las mejores armas con las que contamos son nuestros espejos y las luces de nuestra moto.
DAVID ASENJO - Director de Assen Bike School
Seguimos en nuestro recorrido por la ciudad y debemos hacer hincapié de nuevo en la importancia de tener el mayor control sobre todo lo que pasa a nuestro alrededor mientras circulamos. Para ello, una de las mejores armas con las que contamos son nuestros espejos y las luces de nuestro vehículo. Ambos componentes son imprescindibles para ver y ser vistos, así que habrá que revisarlos y mantenerlos de forma habitual, sin descuidarlos en ningún momento.
El retrovisor nos da una gran información necesaria para actuar y maniobrar con seguridad y es la clave para poder esquivar muchas de las amenazas que de otro modo nos sorprenderían dentro del tráfico urbano.
Además de ver, necesitamos que los demás usuarios de la vía nos vean y cuenten con nuestra presencia. En las ciudades, la actividad acústica suele ser mayor y el ruido de nuestras motos a menudo se disipa, así que la mejor manera de hacernos más visibles es llevar siempre encendidas nuestras luces; recordad que es obligatorio encender las luces de cruce y gracias a ellas los demás conductores se percatarán rápidamente de nuestra proximidad. De esta forma alertamos a los vehículos y peatones que nos preceden y con los pilotos de intermitencia y la luz de frenado marcamos claramente nuestras intenciones a aquellos usuarios que van detrás de nosotros. Usando los intermitentes y marcando la frenada, como ya adelantamos en otros artículos, evitaremos sorpresas de los demás usuarios que pueden tener consecuencias muy peligrosas.
Ni qué decir tiene que la necesidad de aumentar la visibilidad es mayor en las últimas horas del día y más aún durante la noche, así que no os despistéis y no se os ocurra ir a ciegas